Seguro de vida a término
Seguro de vida a término

Los seguros de vida a término tienen innumerables ventajas para quienes los escogen, sin embargo es necesario conocer bien sus modalidades.

Los seguros de vida a término son sumamente sencillos, sólo se necesita que el titular elija el monto de la cobertura y la cantidad de años por la que quiere cubrirse. El tiempo que puede durar una póliza va desde 1 año hasta 30 años.
Elegido el plazo, cuando llega el momento en que ésta se vence, el titular tiene tres opciones: renovarla, modificarla o dejar que expire por la fecha de vencimiento.

La posibilidad de contar con un seguro de vida a término puede ser estratégica, ya que muchas personas ven a éste como una pérdida de dinero, aunque sí comprenden que puede ayudar bastante a los sobrevivientes ante una catástrofe mortal, por lo que no hay nada mejor que optar por un seguro de vida a plazo fijo. Un caso sencillo donde se aplica a la perfección este tipo de seguros es el de la familia que tiene hijos pequeños y ha comprado una casa con 20 años de plazo. Al optar por este tipo de seguro a término, pueden contratarlo por 20 o 25 años, lo que garantiza el término del pago de la casa y 5 años más de cobertura.

Cada persona puede tener varias pólizas de seguro en simultáneo, caso en el que al vencer una póliza, queda otra y así sucesivamente. Los términos de este tipo de pólizas son:

  • 1 año, pero renovable cada año
  • 5 años, renovable
  • 10 años
  • 15 años
  • 20 años
  • 30 años
  • Hasta llegar a una edad específica, 65 años, por ejemplo

Tipos de pólizas de vida a término

Dentro del universo de las pólizas de vida a término, están aquellas que se conocen como “niveladas”, cuya característica principal es la de no variar el monto asegurado al pasar el tiempo. Otro tipo de seguro de vida a término es el que se conoce como “declinante”, y su característica principal es la de ir bajando el monto de cobertura en la medida en que van pasando los años.

Las pólizas declinantes pueden comenzar con una cobertura de $100,000 y pasados los cinco primeros años ofrecer $90,000; pasados 10 años de cobertura llegar a $80,000 y así sucesivamente.

¿Elegir una póliza a término renovable o no renovable?

La elección siempre será del titular, sin embargo, es preferible contar con una de tipo renovable, pues la ventaja principal de ello está en poder “renovarse” al llegar la fecha de expiración, evitando el asegurado tener que presentar nuevos exámenes médicos y requisitos como cualquier persona que no posea un seguro. La idea aquí es evitar tener que entregar todos los antecedentes nuevamente, pues es probable que la aseguradora cambie su tarifa o decida no asegurar a la persona.

El ahorrarse la presentación de nuevos exámenes médicos para renovar la póliza de vida a término, no exime al titular de lidiar con nuevos valores (primas más caras), pues es obvio que el titular está más viejo e involucra otro riesgo para la compañía.

Otra ventaja comparativa de este tipo de seguros se encuentra en la posibilidad del titular, de convertir su seguro a término por uno de tipo permanente, no eligiendo renovarlo por un plazo definido nuevamente; en caso de mediar una conversión del tipo de póliza, no hay que presentar nuevos antecedentes, pero el valor de la prima se reajustará según la edad, sexo y estilo de vida del asegurado.

¿En qué consisten las pólizas con reintegro de las primas?

Esta modalidad puede considerarse sumamente atractiva para muchos, pues el problema eterno de este tipo de pólizas radica en la sensación de “no necesidad” que cada persona siente frente a la posibilidad de contratar un seguro de vida, ya que nadie cree que se vaya a morir, y menos aún quiere que suceda, incluso es común oír frases como “nadie va a lucrarse con mi muerte”, por ejemplo. No obstante lo anterior, el siempre versátil mercado de los seguros, ideó lo que se conoce como “póliza con reintegro de primas”.

Este sistema le da la posibilidad al asegurado de obtener lo pagado en primas anuales o mensuales en caso de no haber fallecido, lo que podría considerarse un ahorro como mínimo y al mismo tiempo, una ventaja en caso de que algo hubiera pasado. En estos casos, como la compañía siempre tiene que ganar algo, se hace un recargo oneroso a la prima que debe pagarse, y por ello quienes se aseguren tendrán que pensarlo muy bien antes de tomar esta opción.

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