Familias hispanas en USA

De acuerdo al informe presentado por el Urban Institute, las familias hispanas de bajos recursos en Estados Unidos presentan un riesgo de desnutrición superior al del resto de las familias con problemas económicos por el hecho de recibir una ayuda alimentaria distinta a la que recibieron las familias blancas y negras en el 2009.

El grupo de estudio de políticas públicas aseveró que los niños de familias hispanas de bajos recursos se enfrentan a un riesgo de desnutrición alto frente a la comparativa que se hizo con otros grupos demográficos por la menor ayuda que reciben por parte de la red nacional de comedores y centros de comida Alimentando a Estados Unidos.

Conforme la estructuración del programa SNAP (Programa de Asistencia en Nutrición Suplementaria), los grupos de inmigrantes encuentran limitaciones legales para acceder a los beneficios del programa, y ello desencadena un riesgo de desnutrición mayor en la población más débil o frágil de la cadena: los niños de familias de bajos ingresos. El informe demostró que a pesar de que los niños de familias hispanas reciben casi el mismo beneficio alimentario en las escuelas, el funcionamiento del SNAP entre familias hispanas es bajo y eso merma las posibilidades de este grupo.

Es preciso reconocer que muchos de los “mitos” que rodean al programa de estampillas de comida, como también se conoce al plan SNAP, se deben a que los propios hispanos tratan muchas veces de no reclamar estos beneficios por temor a que su permanencia en Estados Unidos se vea interrumpida o afectada gravemente, según afirman los expertos en una presentación hecha al respecto.

Los datos proporcionados por el trabajo de Urban Institute demuestran que 1 de cada 5 niños, en el año 2009, fueron parte de las familias asistidas por este tipo de programas de ayuda nutricional y alimentaria. Otro dato importante es que la mayoría de las familias beneficiadas no saben cómo ni cuándo podrán volver a comer con este beneficio, lo que se conoce como “inseguridad alimentaria”, y afecta a los hispanos y negros en mayor medida.

Según Sheila Zedlewski, co-autora del estudio realizado, hay que conseguir un muy buen trabajo para poder prescindir de la ayuda alimentaria suministrada por los programas alimenticios, y como es probable que la situación laboral se mantenga muy baja, es muy posible que aumente la inseguridad alimenticia y la demanda de asistencia por parte de los sectores más sensibles.

El informe presentado por el Urban Institute se basó a su vez en la encuesta “Hunger America” llevado a cabo en el 2010, donde se entrevistaron a 61.000 personas que se beneficiaban de la red “Alimentando a Estados Unidos”.

Sin duda que el problema legal es uno de los factores más importantes a tener en cuenta cuando se busca explicación al riesgo de desnutrición en niños hispanos, lo que forma parte del problema migratorio en Estados Unidos e incentiva a realizar una reforma integral para que estas personas se sientan más seguras, confiadas y sepan a qué beneficios tienen derechos.

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