Presidente Bush

El viernes 30 de noviembre, a los 94 años de edad, murió George H. W. Bush, el hombre que fuera el presidente número 41 en la historia de los Estados Unidos de América. Su gobierno estuvo marcado por grandes acontecimientos mundiales como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo, pero también por el descuido de los asuntos internos de su nación. Este último aspecto, a la larga, le costaría la derrota frente al demócrata Bill Clinton en las elecciones de 1992.

El presente artículo nos muestra una breve semblanza de George Bush padre, como también se le conoce en su país de origen.

El joven George

George Herbert Walker Bush nació el 12 de junio de 1924 en Massachusetts, Estados Unidos. Fue hijo de un banquero que posteriormente se convirtió en senador de la república. Durante su juventud se ofreció como voluntario para servir en la Armada de su país, llegando a participar activamente en la Segunda Guerra Mundial.

Ya retirado, se casó con Bárbara Bush en 1945 y consiguió trabajo en la industria petrolera gracias a los contactos de su padre. Diez años después, fundó su propia empresa y en los años sesenta se convirtió en millonario.

La política

Fue por estos años en que sus intereses se volcaron a la política. Sus inicios no fueron nada auspiciosos y tras algunos fracasos y pocos éxitos, el presidente Nixon lo nombró embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas en 1971 y luego presidente del Partido Republicano.

Ya en 1974, el presidente Gerald Ford lo nombra jefe principal de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en una época en que esta institución atravesaba por una crisis originada específicamente por operaciones encubiertas en el extranjero y por el espionaje no autorizado a ciudadanos estadounidenses.

Bush dejó el cargo de la CIA cuando culminó el gobierno de Ford, y en 1978 inició su campaña por la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 1980 en donde se enfrentó internamente a Ronald Reagan.

Pese a su derrota en las elecciones del Partido Republicano, fue nombrado vicepresidente de los Estados Unidos una vez que Reagan ingresó a la Casa Blanca. Bush desempeñó este cargo durante los ocho años del gobierno de Reagan.

Presidente Bush

En la campaña presidencial de 1988, Bush se enfrentó al candidato demócrata Michael Dukakis a quien finalmente derrotó para convertirse en el presidente número 41 de Estados Unidos. Para muchos analistas e historiadores, uno de los más grandes errores del presidente Bush durante esta campaña, fue uno de sus discursos emitidos en la Convención Nacional Republicana, en la que, para hacer frente a la política fiscal de su oponente, expresó:

Lean mis labios, no habrá nuevos impuestos.

Esta promesa lo persiguió los cuatro años de su gobierno y fue la que ocasionó su declive político.

Desde la Casa Blanca, Bush contempló los cambios trascendentales que se dieron en el mundo: el final de la Guerra Fría, el desmembramiento de la Unión Soviética y la Guerra del Golfo

Este último acontecimiento representó para la administración Bush una real prueba de fuego.

En 1990, el gobierno norteamericano formó una coalición internacional con la finalidad de terminar con la invasión iraquí a Kuwait y de paso, establecer una base militar estadounidense en Arabia Saudita. Al culminar el enfrentamiento bélico, ambos objetivos fueron cumplidos.

La administración Bush también tuvo incidencia en Latinoamérica, a través de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA) que incluyó a países como Canadá y México, la invasión a Panamá con la Operación Causa Justa que tuvo como objetivo la captura del dictador Manuel Antonio Noriega sobre quien pesaban acusaciones de tráfico de drogas.

El declive

La rápida victoria del ejército norteamericano en el Golfo Pérsico, catapultó de manera extraordinaria la popularidad de Bush y sus críticos no tardaron en advertir a la ciudadanía que el presidente utilizaba sus acciones internacionales para ocultar lo que verdaderamente pasaba dentro de sus fronteras: el gobierno de Bush se enfrentaba a la recesión económica más duradera de la historia desde la Segunda Guerra Mundial. A ello había que añadirle la férrea oposición de un congreso dominado por demócratas.

Sin embargo, el presidente transmitía optimismo y confianza a través de sus discursos que resultaron poco creíbles para el ciudadano común; la ingrata realidad empujó a Bush a tomar medidas que fueron descartadas por él mismo durante la campaña presidencial: subir los impuestos.

A su credibilidad seriamente afectada, se añadió el bochornoso incidente acaecido en Japón en 1992, donde durante una reunión, al presidente norteamericano le sobrevinieron vómitos acompañados de un desvanecimiento en plena cena oficial.

Así llegaba Bush a la campaña presidencial de 1992 para hacer frente a un joven y dinámico Bill Clinton. El resultado fue una esperada y apabullante derrota en las urnas.

Recordando al ex presidente, la BBC detalla en su portal web:

George H.W. Bush era, esencialmente, un hombre culto, incómodo en el terreno de la política áspera y dura.

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