Dos paquetes bomba fueron interceptados en aeropuertos de Dubai y Reino Unido, en el mes de octubre y por fortuna no llegaron a destino: las costa este de Estados Unidos.

Una bomba encontrada a fines del mes pasado a bordo de un avión de carga en un aeropuerto de Londres, fue desactivada con éxito, evitando una posible explosión en la costa este de Estados Unidos.

Al Qaeda se hizo responsable del envío de dos paquetes bomba que iban dirigidos a Estados Unidos, precisamente a sinagogas ubicadas en Chicago. Ambos explosivos se encontraban ocultos dentro de cartuchos de impresora.

El dispositivo que se encontró en Gran Bretaña fue bajado de un avión de carga en el aeropuerto East Midlands, de Londres, el día 29 de octubre. De acuerdo al examen forense realizado sobre la bomba, ella hubiera sido activada esa misma mañana del 29 a las 10.30 am en pleno vuelo. Gracias al magnífico trabajo de los agentes de explosivos, la bomba fue desactivada cerca de las 7.40 am, es decir, algo de tres horas antes de su cronometrada explosión.

La policía de Londres declaró al respecto: "Si el dispositivo no se hubiera retirado del avión, la activación podría haber ocurrido en la costa este de los Estados Unidos".

David Cameron, primer ministro británico, no descartó la idea de que la bomba pudiera haber sido enviada con la intención de que explotara en Gran Bretaña.

El avión de la compañía estadounidense UPS, procedente de la ciudad de Colonia, Alemania, aterrizó a la 1.13 am en el aeropuerto de East Midlands, y partió a las 3.20 am hacia Chicago, sin el paquete a bordo.

El mismo día, un paquete bomba de similares características fue interceptado en Dubái, dentro de un avión de pasajeros de la compañía Qatar Airways.

Las compañías aéreas y gobiernos se encuentran en alerta.

Fuente: Reuters y AFP

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