Como si se tratara de una broma macabra del destino o tal vez porque no se tomaron los recaudos necesarios, es que hoy el mundo está nuevamente a la expectativa del rescate de un grupo de mineros, en este caso, son 29 hombres atrapados en una mina de carbón de Nueva Zelanda.

El día viernes 19 de noviembre del corriente se produjo una explosión en la mina ubicada en Greymouth, Nueva Zelanda y quedaron atrapados, a cerca de 1500 metros de profundidad, 29 mineros de quienes aún no se tiene información.

En esta ocasión, la situación es algo más complicada dado que la explosión produjo una especie de bola de fuego que bajó y creció debido a la presencia de gases tóxicos. Hasta el momento no ha habido contacto con los mineros, sólo dos trabajadores lograron salir con vida de la mina, aunque sin novedades acerca del resto.

Las familias de los trabajadores de la mina se encuentran sumidas en la preocupación, aunque las autoridades locales intentan mostrar un panorama esperanzador diciendo que ellos tal vez pudieron encontrar un espacio con aire allí debajo y resistir hasta que los rescaten. Aún no se sabe si tienen suficiente comida y agua.

Actualmente se está realizando una nueva perforación que permitirá obtener más información acerca de la situación allí debajo.

El alcalde local, Tony Kokshoorn, declaró a la prensa: "Las pruebas que estamos realizando nos dirán algo mañana y hasta que alguien nos diga que no hay esperanza, entonces tendremos mucha".

El rescate de los mineros de la mina Pike River se ha estancado, los familiares se encuentran sumamente frustrados y las autoridades del lugar siguen trabajando en un túnel de 160 metros (500 pies) de largo y 15 centímetros (seis pulgadas) de ancho, por donde introducirán una cámara láser para conocer la situación. Luego enviarán un robot al interior de la mina.

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