Economia de Estados Unidos

A principios del 2009, el presidente electo Obama tomó posesión de su cargo. El mayor reto al que se enfrentaba era, sin dudas, la crisis económica global. Los antecesores del presidente Obama liderados por George W. Bush se inspiraron en una política económica de corte liberal para salir de la crisis. De esta forma, optaron por la supresión de trabas comerciales y por mantener los impuestos bajos con el objetivo de fomentar la inversión privada y con ello, la recuperación del mercado.

Sin embargo, tras los resultados electorales, quedó claro que los ciudadanos de los Estados Unidos habían abogado por un cambio en el modelo económico, que pasaba por volver a recuperar el papel protagonista del Estado a la hora de impulsar la recuperación y salida de la crisis, además de fomentar nuevos modelos productivos que durante la última década ya se habían empezado a aplicar en Europa.

El principal interés del presidente Obama es la creación de una industria ecológica basada en las energías renovables, que genere empleo y absorba de esta forma a las víctimas laborales del modelo de construcción que colapsó con las subprime. Para ello, desde la implantación de su programa para la recuperación ha destinado la mayor parte de la inversión en parques eólicos o paneles solares.

La intención con estas inversiones en economía “verde” es la creación de aproximadamente dos millones y medio empleos desde el inicio del programa a mediados de 2009 hasta principios de 2011, sin embargo estas previsiones cuentan con algunas críticas de expertos como Erin Burnett, quien considera que incluso generando esos puestos de trabajo el número de parados sería todavía muy alto. También señaló que la mayoría de los inversionistas de Wall Street no siguen con mucha confianza el plan de inversión en energías renovables del presidente, lo que perjudica el desarrollo de este tipo de modelo económico, ya que la mayoría de inversiones requieren de apoyo privado para generar una mejora en la producción.

Otro de los puntos más importantes en el programa económico de la Administración Obama es sin lugar a dudas la inversión en infraestucturas por parte del Estado. Este tipo de programa ya se aplicó por el presidente Roosevelt durante la recuperación a la crisis de 1929 y dio muy buenos resultados, sin embargo también le llovieron críticas por parte de expertos, ya que muchos consideran insuficiente este tipo de inversión, porque genera empleo temporal y no mercado que sea capaz de absorber el flujo de desempleados a medio plazo.

El presidente norteamericano tiene previsto en apenas un par de años poner en funcionamiento muchas de las infraestructuras en las que el gobierno está invirtiendo en la actualidad.

Los gastos globales para este plan se estiman en aproximadamente 800.000 millones de dólares (unos 570.000 millones de euros), y para financiarlos el presidente Obama ha recurrido a disminuir los impuestos a empresarios pequeños, mientras que aumentó la presión fiscal a los inversionistas y grandes empresarios, situando las tasas impositivas de estos últimos en los niveles más altos de los últimos treinta años.

Pese a todo, algunos expertos economistas como Davey Clifton aseguran que el presupuesto federal no podrá asumir semejante ritmo de inversión, y que además la presión fiscal a los mayores inversores de Wall Street podría perjudicar de manera grave al interés privado en levantar el mercado norteamericano.

Por el momento, la Administración ha invertido ya aproximadamente el veinte por ciento de la cantidad acordada para el plan, llegando a impulsar obras de infraestructuras a gran escala por todo el país como no se veían desde la década de los años 30, en plena recuperación del “crack”. Pese a ello, los datos de desempleo de los Estados Unidos siguen siendo alarmantes y la inversión privada parece que todavía no se anima a retomar la confianza e iniciar nuevos mercados.

Puntaje: