Una ley que trae mucha polémica

Ley de medios
Clarín

Argentina transita tiempos difíciles, donde palabras como inseguridad y confrontación, están a la orden del día. Los duros cruces verbales entre distintos actores políticos, léase gobierno y oposición, repercuten en el ánimo de millones de argentinos.

La situación política, económica y social atraviesa un momento de profunda endebles y para calmar las aguas y brindar un poco de tranquilidad a un pueblo que lo necesita como al aire que respira, es necesario tomar medidas que conlleven a crear un clima menos hostil y más solidario entre las clases.

Una buena medida de parte del Gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner fue derogar la antigua Ley de Radiodifusión de la dictadura y establecer una nueva Ley de Medios, que sin importar si es totalmente acertada en su contenido o qué partido político la impulsa, siempre será mejor una ley de la democracia, que una ley de la dicadura.

El proyecto de ley ya fue aprobado en el Congreso y se pondrá en vigencia en corto plazo. Son muchos los puntos en lo que se puede estar de acuerdo, diría que más de un 75%, si bien hay puntos que se pueden mejorar y corregir, creo que el cambio era necesario. En el armado de la ley han trabajado académicos de importante renombre, y gente con profundo conocimiento de la problemática de los medios de comunicación.

Sin embargo, no hay que descuidar el enfrentamiento notorio que existe entre Néstor Kichner y el grupo Clarín que se profundizado en el último año. Y menciono esto, porque esta nueva ley no debe ser ni para el ex presidente ni para Clarín. Acá no hay ganadores, ni perdedores políticos. A no confundir, esto es algo que le pertenece a todos y cada uno de los argentinos, que desde hace mucho tiempo merecían que se avanzara y modificara una ley tan antidemocrática como la que tenemos actualmente.

Uno de los puntos más discutido y cuestionado por la oposición, es el papel que jugará el Estado en la regulación de los medios. La ley autoriza al gobierno de turno a controlar las licencias cada dos años. Legisladores oficialistas dijeron que esta revisión sería solamente en la parte técnica y no sobre los contenidos. Tiene que quedar en claro que los medios podrán elegir y difundir los contenidos que ellos decidan y también hay que evitar que el Estado cuente con elementos para disciplinar y presionar a los medios.

Importante también es destacar el carácter público de la radiodifusión y los medios audiovisuales. El aire es de todas las personas que habitan el suelo argentino y no del Estado ni de particulares. Sí es cierto, que el Estado debe administrar el aire y cederlo de manera temporal a particulares y bajo ciertas condiciones.

La gente tiene que darse cuenta también, que cumple una función muy importante en este circuito, y es, que ellos tienen el poder de decidir qué programas mirar y escuchar.

Por último, me parece importante destacar que no es buena ninguna manifestación de monopolio, y esto sucede en Argentina con grupos como Clarín y Grupo Uno.

Pero no es algo nuevo, esto viene aconteciendo desde la época de Memen y ha ido creciendo sin controles. Esta nueva ley, permitirá frenar esta concentración y promover la diversidad y el pluralismo de los medios.

Ojalá el futuro nos encuentre a los argentinos, más unidos y hermanados, sin tantas diferencias y tirando todos para el mismo lado. Y en lo estrictamente profesional, que nos permita a los periodistas y comunicadores sociales, poder ejercer nuestro derecho a expresarnos con libertad. Herramienta fundamental en cualquier gobierno democrático.

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