Indiferencia juventud

Los porcentajes de desinterés del sector joven por cuestiones de su propio desenvolvimiento, desencadena una pérdida cultural, respecto a la generación pasada y una mutilación en las herramientas lingüísticas necesarias para expresar y observar el sistema en el que estamos.

Esta cuestión es una consecuencia de la falta de participación en la vida social y política que tienen los jóvenes ciudadanos. Carencia que ha sido instaurada por las partes fuertes del sistema, y que no se molestan en corregir.

La mayoría de edad se obtiene cada vez más temprano

Esto se debe a la evolución y a la complejización de la sociedad y del propio individuo social. Esto significa que la franja etárea a la que denominamos juventud se ensancha en ambas direcciones en la medida que los niños maduran antes y que los adultos envejecen a menor velocidad.

La juventud es ahora un bloque social muy importante por varias razones:

  • Lo es cuantitativamente por su número de integrantes
  • Lo es por su inexcusable protagonismo en el futuro inmediato del país
  • Lo es por su fuerza actual
  • Y por su potencial de trabajo, educación y organización

Por otro lado el sector joven es un sector genuino, una realidad concreta que no necesita de colores ni doctrinas para sentirse y saberse viva. La juventud existe más allá de los cambios ideológicos de la política. La juventud merece una representación política directa en el gobierno del país.

¿Quién le reconocerá este derecho al joven ciudadano? Decididamente tendrá que ser aquel sector político que compatibilice con la idea de una verdadera democracia que asuma la noción de una representación pluralista donde estén reflejados todos los sectores sociales. Pero sobre todo los sectores de carne y hueso, como lo son las mujeres, los jóvenes, el sector rural, los trabajadores, etc.

Si se cuestiona la capacidad del sector joven en el ámbito político, ineludiblemente deberá cuestionarse, en primer lugar, la función llevada a cabo por la administración encargada de esa capacitación: los gobiernos actuantes y los gobiernos pasados.

Como la participación del sector joven, en la administración pública y social, hasta el momento ha sido obviada o directamente estéril, se le despoja de toda responsabilidad, incluso de la responsabilidad de su propia desorganización.

Finalmente, como último punto, y quizá el más urgente de todos, cabe citar el fracaso o el desinterés de los consecutivos gobiernos regionales por solucionar la problemática joven que ya tiene una tendencia al infinito.

La falta de incentivo y el desinterés de la juventud por las cuestiones que ciertamente le competen nacen de la falta de “oído” y del aislamiento al que se le relega desde los ámbitos efectivamente habilitados a estimular y capacitar gente.

Mientras tanto crecen los factores desintegradores que corrompen y desmoronan nuestro futuro: desempleo, emigración forzosa, prostitución, abuso de drogas legales e ilegales, insensibilidad ecológica, delincuencia... y la lista continúa.

Enarbolando razones cimentadas en la realidad concreta, en el derecho y libertad de expresión, los jóvenes reclaman hacerse cargo de su responsabilidad mediante un programa de participación política adecuado para poder ejercer una participación positiva y progresivamente. La representación de los intereses jóvenes, debería darse a través de representantes, también jóvenes.

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