Dream Act

La lucha de muchísimos estudiantes indocumentados por obtener “igualdad” en lo que respecta a su estatus migratorio y la posibilidad de acceder a ayudas para estudiar en Estados Unidos, podría finalmente convertirse en una realidad y demostrar que el esfuerzo conjunto de muchas personas sí tuvo un final feliz.

El miércoles 8 de diciembre del 2010 fue votado el Dream Act en la Cámara de Representantes, donde obtuvo una votación que llenó de ilusión a muchos hispanos en Estados Unidos pues era el comienzo de un nuevo ciclo. De esta forma la ley del “sueño” se aprobó por una votación de 216 votos a favor y 198 en contra. Lo interesante es que teniendo mayoría los Republicanos en esta cámara, se aprobó la normativa gracias a la participación del bloque Demócrata y parte de los Republicanos más moderados.

Si bien es cierto que se aprobó con el mínimo permitido, lo importante es que se consiguió lo que tanto se esperaba, más la historia no termina allí pues era el turno del Senado de Estados Unidos el jueves 9 de diciembre. Lo que ocurrió en el Senado fue definido como “confuso” por quienes se han referido al tema, teniendo así que ordenar las ideas para dar una explicación coherente al paso atrás que se dio al rechazar la ley.

En una audiencia donde muchos hispanos estaban expectantes, el senador Harry Reid solicitó vetar el voto de censura que pesaba sobre la ley comentada, pero la negativa fue rotunda en las dos ocasiones en que lo propuso. Muy astutamente y conociendo el procedimiento legal de aprobación de normas jurídicas en Estados Unidos, Reid fue a la mesa de votación y se propuso someter a la última revisión, lo que significa “matar la ley” en este sentido, pero sólo en el Senado, teniendo así la chance de ser vista nuevamente en la Cámara de Representantes.

Propuesta en la mesa, la votación fue 59-40, por lo que el siguiente paso es volver a la Cámara de Representantes para saber qué es lo que sucederá con esta nueva votación, situación que debiera ocurrir durante la próxima semana en vísperas de Navidad.

Para muchos lo que ocurrió en el Senado fue una especie de lavado de manos, ya que se evitó por todos los medios desmarcar la posición política que cada uno tiene, lo que se ve reflejado en la negativa por aprobar una ley que ya había sido aprobada en la Cámara de Representantes el día anterior y que no necesitaba nada más que el “último empujón” para llegar a ver la luz y solucionar el problema de muchos estudiantes indocumentados.

Aprobación controversial en la Casa de Representantes

La idea de otorgar residencia a los jóvenes que están en Estados Unidos y quieren estudiar en ese país con igualdad de condiciones respecto de quienes nacieron allí y son hijos de estadounidenses, provocó nuevamente un rechazo generalizado entre los Republicanos, quienes volvieron a decir “sería como una amnistía” para quienes violaron en su momento las leyes de inmigración.

El problema de esta normativa está en que ataca los principios de un sector muy conservador que no cree en una sociedad mixta, a menos que éstos foráneos lleguen con visas de turistas, negocios o de cualquier otro tipo por tiempo definido. Hace 10 años que se está hablando del Dream Act, y en todo este tiempo no se ha conseguido hacer nada, por ello el electorado también se pregunta, ¿falta de voluntad política? ¿Odio contra los hispanos? La respuesta sigue siendo una incógnita para muchos, pero de cualquier forma la próxima votación en la Casa de Representantes será clave, la pregunta ahora es, ¿seguirán apoyando los Republicanos más moderados ahora que su voto es decisivo?

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, y otros muy importantes personeros como la presidenta de la Cámara, Pelosi, el congresista Berman y varios otros líderes felicitaron el resultado pues se trató de una votación “bipartidista”, es decir hubo que tener consenso para que las cosas cambiaran de lo que había pasado en los últimos 10 años.

El problema o gran contradicción en este caso está en que los jóvenes a los que se puede ayudar aprobando esta ley, se sienten estadounidenses pues muchos nacieron en este país, y lo más importante es que muchos de los talentosos jóvenes hispanos lo único que quieren es ayudar a Estados Unidos de todas las formas posibles. A juicio del presidente de Estados Unidos, esto no es sólo lo correcto para los jóvenes, sino también es lo correcto para Estados Unidos de Norteamérica.

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