Luego de la cuarta explosión ocurrida en la planta nuclear de Fukushima, la cual envió niveles bajos de radiación hacia Tokio, Japón enfrenta una posible catástrofe de radiación nuclear.

El primer ministro Naoto Kan le pidió a la gente que se encontraba dentro de los 30 kilómetros de la instalación (cerca de 140.000 personas) que permaneciera dentro de sus casas.

Funcionarios del gobierno dijeron que la radiación detectada hasta el momento en la capital, no parecía un problema, sin embargo, algo semejante habían dicho antes de las cuatro explosiones.

Los niveles de radiación medidos en la ciudad de Maebashi, ubicada a 100 kilómetros al norte de Tokio, fueron hasta 10 veces mayores a los niveles normales, informó la agencia de noticias Kyodo.

Algunas horas después de las explosiones, los vientos llevaron el material radiactivo hacia el Océano Pacífico, lejos de Japón y otros países asiáticos, sin embargo, las condiciones meteorológicas pueden variar.

Dos de los reactores explotaron el martes en la planta de Fukushima, y el reactor Nº 4 se presenta como una amenaza en este momento. El primer ministro, Naoto Kan declaró: "La posibilidad de una fuga radiactiva está aumentando. Estamos haciendo todo lo posible para evitar su propagación. Sé que la gente está muy preocupada, pero me gustaría pedirle que actue con calma".

Por su parte, los habitantes se apuraron a comprar provisiones en las tiendas de Tokio, y otros ciudadanos fueron evacuados.

Koji Yamazaki, profesor de la Universidad de Hokkaido, dijo: "El material radiactivo llegará a Tokio pero no será dañino para el cuerpo humano, ya que será disipado. Si el viento se hace más fuerte, significa que el material volará más rápido y se dispersará en el aire".

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