Renunciar a lo que tenemos en busca de mejores oportunidades es valorable, pero no asegura el éxito, por ello es menester de cada quien aprender algunas cosas antes de tomar esa decisión.

Emprendimientos
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En un artículo anterior que titulamos “Renunciar, cuando debemos dejar una cosa por algo mejor” quisimos exponer la situación que muchas personas viven cuando se enfrentan a la disyuntiva de cambiar todo lo que quieren por algo que “aparentemente” es mejor. El problema en este tipo de situaciones está en que, si bien todos tenemos metas, a veces lo que pensamos es mejor no es el camino que nos conduce al éxito que buscamos.

Renunciar a lo que tenemos es una alternativa cuando hay una opción que nos promete llegar más lejos y representa un futuro promisorio en la consecución de nuestras metas, pero ¿Qué pasa cuando todo sale mal? Sin duda es un riesgo que hay que correr si se está buscando hacer sueños realidad, pero hay métodos y consejos que ayudan a evitar caídas innecesarias en el camino al triunfo.

Algunos de los consejos que dimos en un artículo anterior eran tener las metas claras, saber sobrevivir en el ambiente en el que nos desenvolvemos y, aprender a darse cuenta de hasta qué punto se puede seguir sosteniendo una situación (trabajo). Ahora nos enfocaremos en cómo disminuir los riesgos tras las renuncia.

Jamás dejar de hacer cosas

Cuando renunciamos a nuestro empleo buscando iniciar un negocio propio, por ejemplo, lo primero que valoramos es la libertad de no tener que lidiar con un jefe y haber dicho adiós a los horarios de oficina. No obstante lo anterior, lo peligroso que tiene esto es que podemos caer en la inacción y seguir una inercia de caída en picada de la que ni siquiera nosotros mismos nos damos cuenta.

Un ejemplo de lo que debemos hacer (estar siempre pensando qué hacer), es lo que hicieron los hermanos “Weinstein” al construir Miramax, quienes más tarde hicieron millones con Disney y más tarde decidieron separarse y comenzar con una empresa personal, aunque con mucha experiencia en el cuerpo. El hecho de estar siempre buscando oportunidades es un ejercicio que no sólo nos mantiene activos, sino también pendientes de lo que ocurre en el sector en el que nos desenvolvemos.

Olvidarse de las garantías y promesas

Cuando estamos trabajando con horarios de oficina y cómodos en un escritorio, ciertamente tenemos derecho de cobrar la promesa de recibir cierta remuneración a final de mes, reclamar el pago de imposiciones, los bonos trimestrales y hasta los aguinaldos de ser el caso. Sin embargo, cuando nos separamos de este mundo debemos olvidarnos de las promesas, pues nadie garantiza que aquello que emprendemos funciones y ahí hay un riesgo muy grande que asumir.

Cuando optamos por ser independientes el problema está en que, tener una buena idea y talento no basta para asegurar el éxito y por ello hay que estar pendiente de lo que ocurre a nuestro alrededor o sucumbiremos ante la competencia y/o el movimiento del mercado.

La seguridad personal, determinación y persistencia en lo que hacemos son llaves que conducen indefectiblemente al éxito ¿Por qué? Porque así como no importa siempre ser el más talentoso, tampoco en los negocios importa siempre tener el mejor producto, sino más bien saber venderlo y promoverlo como que lo fuera.

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