Estas tratativas tenían como idea involucrar a la Comunidad Andina de Naciones; sin embargo, se encontraron con la tácita oposición de Venezuela, junto con Bolivia y Ecuador.

Este lunes será un día de vital importancia para los países que conforman el MERCOSUR y la Unión Europea (UE), pues reiniciarán las tentativas de acuerdos que lleven a la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC).

Para los miembros fijos del MERCOSUR: Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, representa una esperanzadora alternativa de apertura de mercados. Si bien es cierto que la UE no está atravesando por su mejor momento, inexorablemente, son países que pueden alentar altas ilusiones en las economías latinoamericanas, fundamentalmente en la de los socios más pequeños.

Sin embargo, las conversaciones serán plausibles siempre y cuando las aperturas se den de forma bilateral. Pues existe temor, fundamentalmente de Francia, por las presiones que recibe de los sectores agrícolas de su país ante gigantes como Brasil. Los brasileños son uno de los principales exportadores agrícolas a nivel mundial.

La UE ya ha profundizado TLC en América, de hecho ya los ha realizado con Chile (miembro asociado al MERCOSUR) y con México. Esta arremetida en la búsqueda de acuerdos económicos inmediatos, tiene como próximo compromiso el día miércoles, en donde hará lo propio con Colombia y Perú. Las tratativas buscan involucrar a la Comunidad Andina de Naciones; sin embargo, existe una tácita oposición de Venezuela, junto con Bolivia y Ecuador. Estos tres países representan el bloque “duro” latinoamericano, que se opone a cualquier tipo de amenazas “imperialistas”, aunque en el fondo queda la duda si son estrategias políticas o convicciones gubernamentales.

La falta de matices en política diplomática, exacerbando falsos nacionalismos, si bien levantan el ego popular de los líderes políticos, dejan a sus poblaciones postergadas de posibles mejoras a sus necesidades básicas.

España pretendía avanzar con las negociaciones de apertura y fomentación de vínculos estratégicos con Cuba, empero dicha postura fue rechazada, ya que los miembros de la UE siguen firmes en la tesitura de exigir a la isla señales claras de evolución democrática. Este punto neurálgico, es una traba importante, debido a que es entrar a un terreno de discusiones político-filosóficas que en el corto plazo no tienen visos de conformar a las partes interesadas.

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