VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Foto: Raúl Abreu
VI Congreso del Partido Comunista de Cuba
Foto cortesía de Raúl Abreu

Juro que he tratado de mantenerme al margen de la política de mi isla, desde que llegue a este hermoso país que me ha abierto los brazos. Razones, muchas, pero la más importante, es que no quiero pecar de subjetivo en mis artículos, por encontrarme ahora en la “Otra orilla” (permiso Frank Delgado). Pero indudablemente no se pueden hacer oídos sordos a los ecos del congreso del partido comunista (el único de carácter legal) en Cuba, sobre todo cuando se buscan por otras vías la perpetuidad en el poder.

Después de 14 años sin celebrarse, este evento tenía dos vertientes fundamentales; primero legitimar a Raúl Castro como el máximo dirigente, despojando a su hermano del único cargo que aun ostentaba y que indudablemente era el de mayor peso (según la constitución del 76, el partido está incluso por encima de las tareas del gobierno), característica esta que nos lleva a la segunda; justificar, explicar y aprobar lo más rápido posible las nuevas medidas económicas, para salir de la crisis económica a la que ellos mismos han hundido al pueblo cubano por más de 50 años. El plan económico será analizado en otro momento, por ahora empecemos por lo simple, basándonos en los hechos y en las palabras del nuevo primer secretario.

No fue sorpresa que suspendieran los play off de beisbol, de esta manera se le daba cobertura total al congreso por los medios de comunicación masiva (todos vinculados al gobierno), aunque la mayoría de los cubanos, ni siquiera se identifican con la Asamblea Nacional (máximo órgano de gobierno en Cuba), menos con este congreso.

La decisión de limitar el mandato a dos periodos de 5 años para los máximos dirigentes, resulta ser más egoísmo que destellos de democracia, solo hay que ver la edad de estos altos funcionarios, la mayoría son octogenarios y con esta nueva medida, (todos los períodos comenzaran a contar desde ahora) les facilita y asegura seguir gobernando de manera vitalicia, o al menos hasta bien entrada la senilidad.

Según palabras del actual gobernante ”iniciar un proceso gradual de renovación y rejuvenecimiento de la cadena de cargos políticos y estatales”, y aunque endulzó con cifras asociado a la composición por genero del comité central, lo cierto es que el verdadero poder en Cuba lo ejercen los miembros del buró político y ahí es donde los hechos son irrefutables: promedio de edad 68 anos, sumatoria de edad 1011 anos (¡son solo 15 personas!), 7 militares y 8 civiles (aquí incluyo a Alarcón y Machado Ventura, aunque para todos es conocido su pasado militar), demostrando que la militarización del país, paso de ser una leyenda urbana a convertirse en una realidad, ahora con más poder, pero esta vez, en la cúpula del poder.

Entonces la pregunta es, como creen Uds. que este grupo de personas, (que de hecho la mayoría de ellos han estado casi inamovibles en esos puestos por más de 50 años) pueden refrescar con ideas realmente aterrizadas y hacer “la actualización del modelo económico”. Como confiar en ellos, cuando ha sido reconocido por el propio primer secretario (el anteriormente fue el segundo secretario, así que tenía toda la fuerza legal para hacer exigencias), que los objetivos de los congresos precedentes nunca se cumplieron.

¿En que coincido?, en que es cierto que lo primero que hay que cambiar es la mentalidad, pero es difícil hacerlo cuando el propio que la predica hace declaraciones como esta: “nos mantuvimos varios veteranos de la generación histórica y es lógico que así sea” y más aun “en el Buró Político, como podrán observar, se refleja una adecuada proporción de Jefes principales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es natural que sea así.” ¿Que espero?. Nada. Después de cinco décadas de inactividad y monotonía, es imposible hacerse ilusiones con algo.

Lo que si es cierto es que en Cuba no hace falta una actualización del modelo, lo que necesita es cambiar de modelo y de líderes que tras 52 años de fallidos experimentos, han demostrado su ineptitud, y si nos es así, como es posible que se reconozca públicamente que el modelo cubano, no funciona ni para nosotros mismos.

Sin embargo, dentro de unas pocas horas ya nadie en Cuba se acordara de nada, la vorágine del beisbol (¿serán coincidencia la celebración del congreso en temporada de play off?) acabará con todos los comentarios a favor o en contra, y lo más importante en los próximos días será saber el nuevo campeón nacional. Y la política interna del país volverá a caer en el mismo letargo de siempre, hasta que vuelva a destaparse otra cacería de brujas o el ya habitual escándalo de corrupción.

>>Leer: Che: La figura encumbrada de la revolución cubana

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