Se viven momentos confusos en las economías del mundo, préstamos, endeudamiento, tasas variables, fijas, desempleo y, en definitiva, cuotas que no se pueden pagar porque la falta de empleo es apreciable en todas partes. La crisis no termina de encontrar su punto final y por lo mismo, las entidades financieras no quieren refinanciar ni los creditos hipotecarios, ni los prestamos personales, aunque se puede logar modificar, en parte, las obligaciones financieras contraídas por medio de una "renegociación" con las entidades bancarias.