La prohibición del uso de burka o niqab no parece una medida que pretenda garantizar la dignidad de las personas, sino más bien una forma de control efectiva sobre las personas.

Burka
Burka

La ley de libertad religiosa sirve para proporcionar libertad de culto a las personas, pero también para aumentar el control de las mismas... como en España.

El uso del conocido como “burka” y el “niqab”, serán prohibidos luego de la aprobación de la ley de libertad religiosa según el Ministro de Justicia Francisco Caamaño, por ser considerados como “incompatibles a la libertad de culto y elementos que denigran al ser humano”. Lo que el señor ministro omitió, fue que también es una medida de control más sencilla para reconocer a las personas e identificar si se trata de alguno que pueda atentar contra la seguridad en Cataluña y otros ayuntamientos.

El burka es una prenda que utilizan las mujeres afganas, que cubre todo el cuerpo y la cara, mientras que el niqab se conoce como cubre el rostro de las mujeres musulmanas.

Aunque todos saben que el Gobierno lleva un tiempo considerable trabajando en este tipo de proyectos legales, hasta ahora todo se ha suspendido por la premura de las iniciativas fiscales que requieren de la aprobación urgente de cambios en la política económica del país.

La prohibición en el uso del burka ha comenzado a suscitarse como lo hizo la famosa ley Arizona en los Estados Unidos, salvaguardando las distancias, pues comenzó en Lérida para su uso en espacios públicos y continuó en otros lugares como Tárrega, Cervera, Tarragona, entre otros. Si bien es cierto la medida no se ha hecho efectiva más que en El Vendrell, aquí lo que hay es una evidente medida de control sobre la población de medio oriente, como la extensión de un miedo generalizado ante posibles eventos terroristas y otros.

Barcelona es de las últimas ciudades en solicitar que se prohíba el uso del “rostro descubierto” en lugares abiertos… ¿Por qué? Para quienes acostumbran a utilizar burkas o niqabs, no se trata de una opción, sino más bien de parte de su cultura, por lo tanto no es un tema de denigración o falta de consciencia de los derechos de cada quien, sino que muy distinto a ello es parte de un enfoque distinto del hombre u la mujer en una cultura antiquísima.

Una opinión algo más inteligente respecto del tema en cuestión, es la que ha dado el vicepresidente de la Generalitat Josep Lluís Carod Rovira, quien ha declarado existen los instrumentos legales suficientes en la actualidad para garantizar la no vulneración de los derechos individuales, y no se necesitan nuevos reglamentos jurídicos para extinguir el uso de los “burkas”, pues si se considera a este como un problema de falta de dignidad al ser humano, de cualquier manera éste sería un síntoma y se debe atacar la raíz mediante el diálogo con las comunidades religiosas pertinentes.

Agregar comentario