Brasil impulsa el modelo cooperativo
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Una de las principales aspiraciones del presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva desde que tomó posesión de su cargo ha sido la de promover un modelo empresarial cooperativista, con el objetivo de evitar en lo posible que las grandes compañías brasileñas consigan monopolizar todos los sectores comerciales del país.

En sus programas electorales, Lula siempre hizo hincapié en la necesidad de transformar el modelo social y empresarial en Brasil, y para ello no proponía a diferencia de sus antecesores una liberalización del mercado o una reducción de trabas a la hora de creación de empresas, sino una serie de beneficios tributarios a los ciudadanos que tomaran la decisión de embarcarse en un proyecto de cooperativa empresarial.

Este proyecto no se ha podido ver materializado hasta bien entrado el año 2009, cuando tras haber afrontado los problemas económicos y de corrupción que asolaban Brasil desde hacía más de dos décadas, el presidente ha podido firmar y dar comienzo al conocido Plan Brasil Cooperativo que tratará de hacer realidad lo que se exponía en el programa electoral del gobernante Partido de los Trabajadores.

El gobierno brasileño considera que, con este plan, se conseguirá estimular la solidaridad entre los ciudadanos, ya que es algo básico a la hora de crear una cooperativa laboral. En este sentido, también pretende que los cooperativistas sean capaces de ofrecer liquidez y créditos con menos interés que las entidades financieras tradicionales a los ciudadanos del país, así como a las pequeñas y medianas empresas.

El interés del gobierno es tal que Lula se ha convertido en el primer presidente de Brasil que se reúne con representantes cooperativistas, e incluso los apoya públicamente y en reiteradas ocasiones, defendiendo el modelo de empresa de este tipo frente a la individual como alternativa sobre todo a la vista del empeoramiento de mercado con la crisis económica.

Los avances, sin embargo, resultan todavía insuficientes para algunos representantes de trabajadores autónomos de Brasil, que consideran todavía demasiado negativo el tratamiento tributario a las cooperativas, además de insuficiente la legislación respecto a los reglamentos internos, lo que puede generar, a su parecer, suspicacia entre posibles interesados a la hora de embarcarse en estos proyectos.

Sin embargo, la capacidad de organización y representatividad de los trabajadores cooperativistas en Brasil está mucho más consolidada que en el resto de países vecinos, e incluso muchos países europeos, ya que cuentan incluso con un partido político con representación parlamentaria, que se ha convertido durante los últimos años en socio preferente del gobierno de Lula a la hora de realizar reformas legislativas y proyectos como planes para el incentivo de creación de este tipo de empresas.

Para algunos, la crisis ha podido generar un impacto socioeconómico negativo en Brasil que ha ocasionado la paralización de nuevos proyectos empresariales que adolecían de intereses cooperativos, debido a las deficiencias en crédito que han podido sufrir, por lo que ahora algunos de esos emprendedores a la vista de las reformas que ha ido implantando el gobierno brasileño podrían plantearse renunciar a proyectos individuales para hacer frente junto con otros socios la creación de nuevas empresas.

Las ventajas de una empresa cooperativa en relación a las sociedades de otro tipo son, por ejemplo, la reducción de potenciales riesgos como perder una gran inversión económica y patrimonial por la competitividad en el sector donde quiera implantarse, además de que cualquier ciudadano con ingresos medios o bajos puede constituir su propio negocio, teniendo así mayor esperanza para lograr unas mejores condiciones de vida.

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