10 personas fallecieron y 78 se encuentran desaparecidas, luego de las inundaciones repentinas ocurridas en la tarde del lunes 10 de enero, que se extendieron hasta Toowoomba y Brisbane, tras 36 horas de lluvia.

El agua apareció de golpe e hizo estragos en la zona con todo lo que encontraba a su paso. Un periodista local declaró: "Fue casi como una escena de película, fui a un aparcamiento y los coches se encontraban apilados unos encima de otros".

Hoy martes, tres cuartas partes del estado de Queensland han sido declaradas zona de desastre, las autoridades advierten que más de 30 barrios se encuentran en riesgo de inundación, se trata de cerca de 6.500 viviendas.

Más allá de la alerta, la primer ministro de Queensland, Anna Bligh, intentó calmar a los australianos diciendo: "A medida que la lluvia sigue cayendo, el personal de gestión de desastres sigue trabajando para garantizar la seguridad de la comunidad".

Los residentes están juntando lo que pueden de sus pertenencias y dejando sus hogares para asentarse en refugios.

Un habitante del lugar declaró a los medios: "Todo el mundo está desesperadamente empacando sus pertenencias en los coches para tratar de escapar antes de que la inundación suba".

Se espera que entre hoy y mañana el nivel del agua suba entre 2 y 3 metros más. El alcalde Campbell Newman advirtió: "Hoy es un día muy importante, mañana será malo, y el jueves va a ser devastador para los residentes y negocios afectados".

Un habitante de la zona, finalmente expresó una relfexión interesante: "Sería irónico si no fuera tan trágico. Acabamos de soportar 10 años de sequía, sin siquiera haber podido lavar los coches con agua de la ciudad durante los últimos años".

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