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Para Europa el peligro de retiro de Grecia de su comunidad europea es inminente, aunque la señal que dejó a todos atónitos fue el retiro en masa de los ahorros griegos en diferentes bancos.

Europa dice en masa que está mucho más preparada para afrontar la casi evidente retirada de Grecia de la conocida comunidad europea, sin embargo, hay diferentes analistas que no piensan lo mismo y han dicho el problema del retiro está en lo que sucederá después con otros países como España e Italia, quienes pueden sucumbir ante lo que denominan “efecto dominó” de la pérdida de credibilidad del proyecto que representa Europa.

Las llamadas “reacciones de pánico” son de los países propiamente tales, sino más bien de los consumidores, quienes podrían optar perfectamente por retirar sus fondos en los diferentes bancos de España, Italia y hasta de Portugal en caso de verse a Grecia sucumbir ante la crisis. Muchos caricaturizan la forma en que Grecia, un país de 11 millones de habitantes puede hacer a la gran comunidad Europea, pero lo que ignoran es que lo peligroso no es la pérdida de este país propiamente tal, sino lo que pueden “pensar y hacer” los ciudadanos de otros países en crisis, donde las autoridades tienen poco o nada de credibilidad.

A criterio del director del Centro de reflexión Carnegie Europe, Jan Techau, el juego al que se está comenzando a jugar y apostar no es auspicioso para nadie, sino más bien perverso en todos sus sentidos. Para muchos, Grecia es una caja de pandora que se abrirá si sale de la comunidad europea, donde además las consecuencias serán insospechadas para todos, incluso los más grandes.

Lo peor sería un colapso financiero generalizado

En un panorama apocalíptico, como muchos lo han tildado, la posibilidad de que el sistema económico colapse es factible, y lo peor es que no necesita de la concurrencia de muchos factores; todo lo necesario para que esta pesadilla suceda es posible actualmente.

Si Grecia llega a irse de la comunidad europea como hoy la conocemos, lo peor sería que lo hiciera en recesión, lo cual crearía un nivel de desempleo insospechado y las primas subirían en todos lados. La falta de liquidez generada en los mercados provocaría una insolvencia generalizada que reaccionaría muy mal ante consumidores “precavidos” y con ello el sistema financiero caería de manera insoslayable.

Cuando nos enfrentamos a situaciones como éstas, lo primero que se nos viene a la cabeza es el llamado “corralito” de Argentina en el 2001, donde los usuarios no pudieron disponer de su propio dinero en efectivo contenido en cuentas corrientes, cajas de ahorro y en distintos fondos gracias a la decisión política de Fernando de la Rúa, presidente de dicha nación en esos años.

¿Quién dice que no habrá “corralito” en Europa? Todo es posible considerando las circunstancias en que el viejo continente se encuentra, por lo que deberemos esperar con paciencia qué es lo que ocurrirá.

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