Aún en campamentos precarios desde que fueron evacuados por el terremoto que sacudió al país, miles de haitianos deben enfrentar ahora un brote de cólera que se originó en una zona rural y amenaza con propagarse hacia la capital, según anunciaron las autoridades sanitarias.

Hasta el momento han fallecidos 200 personas y unas 2.000 están siendo directamente afectadas en lo que sería la peor crisis de salud desde que ocurrió el sismo.

Ayer se confirmaron dos decesos en Arcahaie, un pueblo aledaño a Puerto Príncipe, y se investigan algunos casos en Croix-des-Bouquet, ya en plena capital, así como decenas de casos de diarrea reportados desde la isla de Gonave.

Este avance representa un serio peligro para cientos de familias que viven en condiciones de insalubridad y hacinamiento en tiendas y campamentos sumidos en la pobreza.
Según Claude Surena, presidente de la Asociación Médica Haitiana, más de 2,4 millones de personas habitan en Puerto Príncipe en condiciones de riesgo, por lo que las medidas de prevención y atención deben aplicarse sin demora.

La Organización Mundial de la Salud informó que actualmente se distribuyen medicamentos y suministros diversos, entre los que se cuentan 10.000 cajas de purificadores de agua, mientras decenas de enfermos esperan por atención médica, sentados en el piso del hospital Saint Nicholas, en la ciudad costera de Saint Marc.

Artibonite, epicentro del brote, es una región desolada a donde fueron enviados miles de damnificados luego del terremoto que destruyó gran parte de la capital. La zona está ubicada a unos 70 kilómetros al norte de Puerto Príncipe.

Antes del sismo, no se habían presentados casos de la enfermedad en la isla, no obstante los especialistas habían advertido que dadas las condiciones de insalubridad reinantes desde la tragedia, había muchas posibilidades de que se presentaran este tipo de situaciones, sobre todo por el acceso restringido al servicio de agua potable en algunas zonas.

En ese sentido, Michel Thieren, funcionario de la Organización Panamericana de la Salud, indicó que si bien no se podía culpar al sismo, “debido a éste la situación demanda un alto nivel de atención en caso de una propagación de la epidemia”.

Por su parte el doctor Larsen, ministro de Salud, pidió a los enfermos de diarrea, preparar su propio suero rehidratador con agua, sal y azúcar, y beberlo mientras reciben atención médica.

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