Efectos del tsunami de Japón sobre la economía mundial

A pesar de la asombrosa recuperación de Japón tras el terremoto de Kobe, en 1995, ante la más reciente tragedia ocurrida el 11 de marzo, surgen dudas en cuanto a la capacidad actual para reponerse con igual facilidad y prontitud, dado que las condiciones económicas no son las mismas, y además, en este caso existen serios riesgos nucleares. Así lo reseña la publicación WSJ para las Américas, en su edición del 13 de marzo de 2011.

Por una parte, está el inmenso y costoso daño físico en las plantas (nucleares), y por otro lado, está la situación en el Medio Oriente y algunos países de Europa. El impacto de este conjunto de acontecimientos en los mercados mundiales aun es difícil de cuantificar. Sin embargo, se puede trazar un esbozo.

En primer lugar se verá afectada la producción. Todas las empresas automotrices del país han paralizado sus actividades; la compañía Sony Corp. cerró seis plantas dedicadas a la producción de componentes y partes eléctricas; las empresas que producen el 40% de las cervezas, permanecen fuera de servicio; el suministro de electricidad está suspendido en muchas regiones.

Ante la contracción económica de los últimos tres meses del 2010, los expertos habían pronosticado una recuperación para el segundo trimestre de este año. Ahora habrá que esperar quizás hasta el segundo trimestre para aclarar el panorama. Estos son apenas algunos de los factores que marcan la diferencia con el evento de Kobe.

La economía japonesa y el financiamiento de la reconstrucción

Cabe preguntarse si el país tiene las condiciones económicas para atender un proceso de recuperación. La deuda fiscal bruta asciende actualmente a más del 200% del PIB estimado por el Fondo Monetario Internacional. Esta cifra es más del doble de lo que Japón debía en 1995, cuando ocurrió el terremoto de Kobe. Sin embargo, hay que considerar que este es un país muy rico, pero depende de los ahorristas locales para financiarse, y últimamente las tasas de interés son muy bajas.

Depende entonces de la reacción de los mercados globales. Según Maurice Obstfeld, economista de la Universidad de California, el tema de un incumplimiento de la deuda en los países ricos no estaba contemplado en 1995. Si los inversionistas nerviosos por la alta deuda de Europa y Estados Unidos elevan los costos de financiamiento de Japón, se podrían generar serias fricciones financieras. “No se puede dar por descontado que los mercados de bonos tomarán el asunto con calma en el actual entorno fiscal”, asegura Obstfeld.

Consecuencias de la repatriación de los ahorros japoneses

Loa ahorristas nipones invirtieron unos 166.000 millones de dólares en otros países el pasado año, según cifras del FMI, por ejemplo, Japón es uno de los principales compradores de Bonos a Estados Unidos. Si el gobierno y los inversionistas deciden repatriar estos recursos ahora necesarios para la reconstrucción, los ingresos menguarían debilitando al dólar e incrementando los costos de la deuda, en momentos en los que ese tema es una preocupación global.

En 1995 se produjo el mismo retorno, pero solo por un par de meses. Uno de los resultados negativos de la repatriación de fondos en estos momentos podría ser una apreciación del yen, con efectos indeseados para los exportadores japoneses. Los analistas esperan que el gobierno intervenga si la moneda local sube demasiado.

El tsunami y los mercados de energía

Los expertos de J.P. Morgan, predijeron en relación al terremoto y los disturbios en el Medio Oriente, “una cantidad inusual de volatilidad en los precios globales del petróleo en las próximas semanas”. Japón es el tercer importador de petróleo, luego de Estados Unidos y China. Los problemas presentados en las plantas nucleares podrían hacer que el país consumiera más petróleo, gas y carbón, pero para remplazar el suministro de energía nuclear, tendrían que importar 375.000 barriles adicionales diarios sumados a la actual demanda de 4,2 millones de barriles.

No obstante, a pesar de lo crítico de la situación, los daños sufridos en las plantas nucleares y sus efectos a largo plazo en las personas y los terrenos, son por ahora, los perores escenarios con los que los japoneses tienen que lidiar.

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