La ONU recriminó a Israel que el derramamiento de sangre se podría haber evitado si hubiesen levantado el inadmisible bloqueo contra Gaza, como se había pedido por parte de la ONU.

La ONU solicitó a Israel que brinde descripciones detalladas acerca del asalto a la denominada “Flotilla de la Libertad”, sobre las costas de Gaza.

Formaban un total de seis flotas. Asimismo requirió la apertura de una investigación de los hechos acaecidos. El subsecretario general de la ONU en Asuntos Políticos, Oscar Fernández, remarcó lo imperioso de que Israel ofrezca acercamiento a los detenidos, como lo marcan los estándares del Derecho Internacional. Se intimó a respetar la ley humanitaria y del mar.

A solicitud de Turquía y Líbano, se reunió el Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el tema. Las flotillas con activistas pro palestinos alegaron que iban con fines humanitarios, aunque Israel advierte que había solicitado que toda ayuda humanitaria se hiciera por vía terrestre.

La detención de la flota por parte de la armada israelí, culminó con la muerte de nueve activistas y al menos una treintena de heridos. Más de veinte fueron atrapados y derivados a una cárcel de Israel.

El jerarca de la ONU alegó que las negociaciones deben continuar, lo sucedido no debe formar un obstáculo, aunque recriminó a Israel que el derramamiento de sangre se habría evitado si hubiesen levantado el inadmisible bloqueo contra Gaza, como se había pedido por parte de la ONU.

México condenó el asalto y solicitó el cese del bloqueo israelí. Cabe destacar que el país azteca en el mes de junio presidirá el Consejo de Seguridad.

El gobierno de Brasil también pidió a Israel levantar el bloqueo que viola de forma explícita los derechos humanos de un millón y medio de ciudadanos.

Los embajadores de Inglaterra y Francia repudiaron los hechos y exigieron que se labre una investigación exhaustiva. El embajador británico reclamó que Israel tiene que retirar las prohibiciones que ha interpuesto en Gaza y que cumpla con las resoluciones del Consejo de Seguridad, no puede continuar desoyéndolas.

Israel reiteradamente ha hecho caso omiso a las resoluciones de la ONU, pero siempre ha contado con el aval de su incondicional aliado, Estados Unidos.

La otra campaña

Según Israel, había advertido en varias ocasiones a los organizadores que podían ingresar la ayuda humanitaria por vía terrestre, y los barcos los derivarían de manera pacífica al puerto de Ashdod. Desde ese mismo lugar, luego se trasladaría a los activistas para que vía aérea retornaran a sus países de origen con los gastos pagos por cuenta de Israel. El gobierno israelí se excusa en que los organizadores en todo momento se negaron a ese ofrecimiento y a cualquier otro tipo de diálogo; además, tienen la convicción que el objetivo no era la ayuda humanitaria sino romper la barrera interpuesta por Israel. El bloqueo naval data de junio de 2007, desde el golpe militar de Hamas.

Según fuentes israelitas, de las seis embarcaciones que viajaban, cinco se detuvieron de forma pacífica. No obstante, la sexta atacó imprevistamente a los soldados israelíes cuando descendían de los helicópteros e intentaron degollarlos con armas blancas, les quitaron las armas y dispararon a quemarropa.

Por tal motivo, el ejército abrió fuego contra los atacantes. Las embarcaciones finalmente fueron derivadas al puerto donde el gobierno había ofrecido con anterioridad que desembarcaran. Y ahora se procederá a analizar las existencias dentro de las naves.

Los militares israelíes expresan que avisaron en reiteradas ocasiones que harían un abordaje pacífico y que trasladarían la ayuda por vía terrestre, respetando en todo momento las leyes internacionales, pero que se vieron sorprendidos por el ataque de una de las seis flotas y tuvieron que actuar para defender sus vidas. Para el gobierno judío, los integrantes de las embarcaciones son reconocidos por sus vinculaciones con grupos terroristas. Israel se defiende expresando que la ley internacional los ampara en el derecho de proteger la vida de sus ciudadanos ante ataques terroristas de Hamás, que es financiado por Irán. Alegan que no tienen por qué soportar a un ente enemigo encallado sobre el límite de su territorio. Un enemigo que incesantemente está planeando atacarlos y que se opone a reconocer el pleno derecho de Israel como Estado.

Esta es la versión que ofrece Israel. Seguramente usted, al leer, pensará que estamos hablando de dos hechos diferentes. Pues no, es un mismo hecho, pero con dos visiones tan disímiles que desalientan cualquier esperanza de pacificación.

Es indiscutible que Israel ha violado en reiteradas oportunidades las resoluciones de la ONU, con justificaciones o no, pero es un hecho real e incontrastable.

Judíos y palestinos originariamente eran pueblos nómades, sus disputas datan de más de seis mil años. Hoy, no solamente que no hay visos de acercamiento, por el contrario, cada vez que se habla de paz hay una masacre a su lado. Parecería que la filosofía de los gobernantes es que la paz inmoviliza, en cambio, la guerra mantiene actividad, la guerra es negocio, es una gran industria y sumado a ello la existencia de un enemigo, justifica todo.

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