Frontera entre Colombia y Venezuela
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Funcionarios del Ministerio de Defensa en Colombia han denunciado durante la segunda mitad del mes de noviembre la presencia de miembros de las FARC y militares venezolanos que supuestamente estarían efectuando patrullaje en zonas de la frontera.

Gradualmente (El Amparo) se ha vuelto un lugar inseguro en el que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ocupa la zona constantemente junto con el cuerpo paramilitar anexo a las Fuerzas Armadas de Venezuela, a través de sus milicias.

Las FARC Y el ELN llevan años enfrentados por el dominio territorial de la frontera con Venezuela a causa de las tensiones que mantienen los dos países está haciendo que aumenten los homicidios civiles y desaparecidos. Ambas guerrillas mantuvieron desde sus inicios una línea diferente de apuesta por la instauración de un modelo socialista autoritario en Colombia. De un lado, las FARC se consideran más herederas de la tradición trotskista y moderada del comunismo, mientras que el ELN hunde sus raíces en el marxismo de corte estalinista y maoísta. Incluso ambas guerrillas han llegado a acusarse mutuamente de estar detrás del tráfico de drogas como una de las mayores fuentes de ingresos para poder financiar la compra del armamento.

Las tensiones se van incrementando cada vez más a raíz de la firma del acuerdo de Colombia con Estados Unidos de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo que Venezuela vio como una amenaza y también la firma en octubre del acuerdo para permitir a militares de Estados Unidos usar bases colombianas (al menos siete) a lo que Chávez respondió que su país tenía que prepararse para la guerra por la amenaza que representaban las tropas de Estados Unidos para Venezuela. Sin embargo, algunos militares han considerado la posibilidad de que las guerrillas de izquierda radical colombianas estuvieran planificando realizar numerosos movimientos cerca de las zonas más conflictivas del país con el objetivo claro de desestabilizar aún más las frágiles relaciones entre las dos naciones y conseguir así incluso que el ejército colombiano deje de prestar atención a determinadas zonas del sur del país, desde donde durante las últimas semanas tanto las FARC como el ELN estarían empezando a realizar movimientos con el objetivo de ampliar sus territorios.

Debido al enfrentamiento de ambos países más de siete mil colombianos que vivían en Venezuela han regresado a su país últimamente. También las inversiones empresariales se han visto sumamente afectadas, y numerosos proyectos relacionados con el petróleo de empresas colombianas interesadas en invertir en Venezuela se han visto retrasados e incluso cancelados definitivamente, ya que los empresarios consideran que la falta de tranquilidad y la imagen que ambas naciones dan al exterior no contribuyen en absoluto al buen clima para los negocios. Pese a ello, los ministros de economía de ambos países se han esforzado en numerosas ocasiones por dar imagen de estabilidad y buenas maneras en ese ámbito, llegando a declarar reiteradamente que las relaciones diplomáticas no han llegado a afectar del todo a las empresariales.

Venezuela y Colombia se comunican a partir de una frontera común de 2300 kilómetros en la que toda clase de delincuentes campan a sus anchas y se puede encontrar fácilmente puntos de encuentro para que cualquier ciudadano o turista interesado encuentre traficantes de drogas, secuestradores dispuestos a hacer trabajos de todo tipo, e incluso el transporte ilegal de combustibles y derivados del petróleo.

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