Cerca de 40 personas fallecieron en Israel a causa de uno de los incendios forestales más grande que se ha vivido en la zona.

El incendio calificado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como un "desastre sin precedentes", tuvo inicio el día jueves en las montañas Carmel, ubicadas cerca de la ciudad de Haifa.

La policía israelí dijo haber encontrado en la zona ciertos "objetos sospechosos", que hacen pensar que el incendio pudo haber sido provocado intencionalmente.
El portavoz policial, Micky Rosenfeld, dijo que las pruebas que se encontraron en uno de los cuatro puntos donde se originó el fuego, dan pauta de que pudo haber sido iniciado por pirómanos.

Al momento de la expansión de las llamas, un autobús capitaneado por guardias de prisión se encontraba pasando por el lugar y como consecuencia quedó atrapado, resultando fallecidos sus ocupantes.

Cerca de 13.000 personas debieron abandonar sus hogares y ser evacuadas, incluyendo a reclusos de la cercana cárcel Damon. Las carreteras de la zona fueron totalmente cerradas.

Se calcula que en aproximadamente tres minutos las llamas viajaron cerca de 1500 metros. Más de 2.800 hectáreas de tierras ya fueron destruidas por el fuego.

En una larga lucha contra el fuego, Israel pidió ayuda a Italia, Chipre y Rusia para acabar con las llamas y evitar que haya más heridos.
Grecia ya envió a un equipo de expertos, Reino Unido mandó un helicóptero de la Fuerza Aérea Real y el presidente Barack Obama también ofreció ayuda de su gobierno. Suman 13 las naciones que enviaron su ayuda hasta Israel para acabar con la tragedia.