El día martes, el presidente Barack Obama habló por teléfono con el mandatario de Egipto, Hosni Mubarak, y le dijo que la transición de poder en su nación "debe comenzar ahora".

La conversación entre los dos presidentes sucedió luego de que Mubarak anunció que abandonaría su cargo en septiembre (el cual asumió en el año 1981, hace 30 años) y no se postulará para una reelección.

"Lo que está claro y lo que le indiqué al presidente Mubarak, es mi creencia de que una transición ordenada debe ser significativa, debe ser pacífica y debe empezar ahora", expresó Obama.

Respecto de la posición del presidente de Egipto, Obama dijo: "Reconoce que el status quo no es sostenible y que un cambio debe llevarse a cabo. De hecho, todos los que tienen el privilegio de servir en posiciones de poder político lo hacen a la voluntad del pueblo".

Y no cabe duda de que el pueblo de Egipto ya no tiene la voluntad de que Mubarak se mantenga en el poder, sino todo lo contrario, le pide a gritos que se vaya, para que una nueva era pueda surgir.

Respecto del plan del presidente egipcio de mantenerse en su puesto durante ocho meses más, a fin de programar una salida pacífica, nadie cree que funcione, pues de hecho, la situación es insostenible en las calles por estos días y será imposible que se perpetue de tal forma durante tanto tiempo.

"Nosotros (Estados Unidos) debemos hacer lo que podamos para apoyar una transición hacia la democracia, incluyendo, si fuera necesario, la retención de la ayuda al gobierno", finalmente declaró el senador demócrata Patrick Leahy.

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