Recortes en Cuba

En lo que puede ser catalogado como “un cambio radical de rumbo en las políticas socio-
económicas”, el gobierno cubano anunció, a través de un comunicado emitido por la Central de Trabajadores Cubanos, CTC, que en los próximos tres años, el Estado prescindirá de 500.000 empleados. Según los voceros del sindicato único, “es necesario introducir cambios para hacer más eficiente el actual proceso productivo y laboral, y avanzar en las construcción del socialismo”.

Entre los lineamientos anunciados, está la reducción de puestos de trabajo en el sector estadal y su incremento en el sector no estadal, y la puesta en marcha de las nuevas medidas, está prevista para el primer trimestre de 2011.

Estos anuncios no tomaron por sorpresa a los cubanos, que desde en las últimas semanas escuchan rumores referentes a este y otros temas, además, el propio presidente cubano Raúl Castro, se encargó de preparar el terreno, asegurando en un discurso pronunciado en el Palacio de Convenciones el 1 de agosto de este año, que el Estado apoyará al pueblo.

Habla un experto

El doctor en economía Juan Triana Cordoví, académico y director del Centro de Estudios de la Economía Cubana, institución adscrita a la Universidad de La Habana, ha emitido declaraciones que corroboran la postura del gobierno, en cuanto a la difícil situación económica en la isla, y el estado de las arcas estatales que “ya no dan más de sí”, agregando que la absorción de estos grupos se canalizará hacia pequeñas empresas, cooperativas o trabajos familiares, pues en esa materia, no cree que los cubanos puedan inventar algo nuevo.

Revolución dentro de la revolución

Para paliar la situación, el gobierno apelará a modelos hasta ahora prohibidos, como el trabajo por cuenta propia, es decir, estímulo a las iniciativas privadas, así como negociar con el propio estado, que podrá así contratar servicios tales como restaurantes privados, limpieza y mantenimiento, transporte, entre otros. Se prevé que miles de cubanos pasen al sector privado, lo que implica toda una reforma.

En el anuncio, el gobierno no da garantías de contratación o absorción de los cesantes, pero sugiere otras opciones en lo que sería una nueva política de relaciones laborales (sin participación del Estado), tales como el usufructo, los arrendamientos, micro-economías o pequeños grupos productivos y la innovadora iniciativa particular o privada, nichos hacia donde se desplazarán en lo sucesivo, miles de cubanos.

Esperanzas y temores

Pese a que es evidente que el gobierno está dispuesto a aceptar un modelo económico mucho más abierto, lo cual es percibido tanto en el país como en la comunidad internacional como un cambio positivo, lo cierto es que los anuncios hechos también han comenzado a generar dudas y temores de los cubanos sobre el futuro.

Luego del anuncio de la CTC, el Partido Comunista de Cuba dejó circular un documento que contiene detalles sobre las nuevas medidas económicas y laborales. Si bien el tono del escrito es optimista, sus autores admiten que, al inicio, pueden presentarse algunos inconvenientes debido “a la escasez de materia prima, así como a la falta de experiencia y de capacitación de los posibles cooperativistas y demás trabajadores autónomos”.

En la actualidad Cuba registra una población de 11 millones y medio de habitantes, de los cuales, casi cinco millones son económicamente productivos, y el 95% labora para el estado.

Resumen

Estos son los aspectos claves del Pronunciamiento oficial hecho por la Central de Trabajadores Cubanos:

  • Se prevé para el año 2011 la reducción de cerca de 500 000 trabajadores pertenecientes al sector estatal y su aumento en el sector no estatal
  • El exceso de plazas se remonta a un millón de personas en los sectores presupuestado y empresarial
  • Es necesario mejorar la producción y la calidad de los servicios, disminuir gastos sociales y eliminar subsidios excesivos
  • Estos cambios se producirán de manera gradual y progresiva

Llama la atención que para justificar dichas medidas, la Central argumenta que el Estado no puede ni debe seguir manteniendo el aparato productivo, que opera con presupuestos inflados, generando pérdidas, malos hábitos y deformando la conducta de los trabajadores. Todos estos desajustes luego de más de 50 años de control absoluto por parte del Estado. Habrá que esperar el desenlace de los acontecimientos, pero por ahora, los cubanos tienen ante sí, el reto de desandar cinco décadas de controles, y experimentar el libre ejercicio de las capacidades e iniciativas.

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