Las tropas de Muammar Gaddafi avanzaron contra los rebeldes al oeste de Libia, mientras que las potencias mundiales se reunieron en Londres el martes para trazar el futuro del país sin el líder libio.

Antes de la conferencia, el presidente Barack Obama le dijo a los estadounidenses en un discurso televisado que las fuerzas de EE.UU. no están intentando derrocar a Gaddafi, aunque no supo decir cómo se definirá la campaña militar en Libia.

Estados Unidos está reduciendo sus actividades a un "papel de apoyo" para dejar que NATO tome el mando completo de las fuerzas de EE.UU. Los ataques aéreos de EE.UU., Francia y Gran Bretaña siguen siendo fundamentales para romper la armadura de Gaddafi y facilitar el avance de los rebeldes.

Los informes de que algunos residentes de Nawfaliyah lucharon junto a las tropas del gobierno son una mala señal para las potencias mundiales que tienen la esperanza de un final rápido para el gobierno de 41 años de Gaddafi.

Obama dijo que no tenía más remedio que actuar para evitar "la violencia a una escala horrorosa" contra el pueblo libio.

Gaddafi acusó a las potencias occidentales de generar masacres de civiles libios en alianza con los rebeldes, que dijo que eran miembros de Al Qaeda.

"Hay que detener el ataque brutal e injusto en nuestro país... Cientos de libios están siendo asesinados debido a este bombardeo. Las masacres están siendo despiadadas contra el pueblo libio", dijo Gaddafi en una carta dirigida a los líderes del mundo.

Por su parte, los rebeldes niegan cualquier enlace con Al Qaeda y prometieron elecciones libres y justas si Gaddafi es expulsado del poder.

Más de 40 gobiernos y organizaciones internacionales se reunieron en Londres el martes para establecer un grupo directivo, incluidos los Estados árabes, para proporcionar orientación política a la guerra y coordinar el apoyo a largo plazo a Libia.

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