Policías egipcios declaran haber presenciado torturas durante el régimen de Muba

Luego de la expulsión del ex mandatario Hosni Mubarak, el pueblo de Egipto continúa con la revolución, en esta ocasión, los manifestantes ingresaron a la sede principal de los Servicios de Seguridad del Estado, en busca de documentos que revelen sus actividades.

Todas las sedes fueron allanadas a lo largo del país, en muchos casos a manos de ex prisioneros que fueron encarcelados por acusaciones falsas y torturados por años.

Todo comenzó luego de que corriera el rumor de que la policía iba a quemar toda evidencia de violaciones de los derechos humanos y de corrupción.

Cientos de personas se reunieron fuera de los edificios de la policía, marcharon, golpearon puertas y finalmente el ejército cedió y les permitió ingresar a los edificios.

Hossam Hamalawy, uno de los primeros que ingresó al temido edificio de Seguridad declaró: "Fue muy raro. Nos las arreglamos para encontrar toneladas de documentos en el interior y también celdas subterráneas. Era como un laberinto de ocho pisos".

Dentro de la sede principal ubicada en El Cairo, sólo se encontraron documentos destruidos ante lo que Hamalawy dijo: "La base de apoyo de Mubarak y su principal herramienta y arma en contra de los disidentes y el pueblo egipcio, durante los últimos 30 años, había sido la policía del Estado. Queríamos tomar por asalto las instalaciones para asegurar a todos que estamos en control".

Tortura eléctrica

Tres agentes de la policía secreta de Egipto hablaron con el medio BBC y declararon acerca de sus experiencias, uno de ellos dijo: "Fui testigo de la tortura durante mi servicio en una estación de policía ubicada en el sur de Egipto". Y continuó: "Escuché gritos en un piso superior. Cuando fui a ver, me encontré con una muchacha desnuda delante de un investigador que estaba utilizando descargas eléctricas sobre partes sensibles de su cuerpo para obligarla a admitir cargos en su contra. Ella dijo que iba a admitir cualquier cosa, siempre y cuando se detuviera".

Otro de los policías declaró: "Había muchos métodos de tortura. Golpear y azotar, colgarlos en el aire durante largos períodos de tiempo, esposar sus manos y piernas, utilizar descargas eléctricas, quemar sus cuerpos con cigarrillos y privarlos de sueño o alimentación".

Mona Hamed, psiquiatra de El Nadim, organización que proporciona tratamiento y rehabilitación a las víctimas de la violencia y la tortura, declaró: "La tortura fue una rutina generalizada y sistemática en Egipto durante los últimos 30 años. Está en todas partes y en todo lugar en Egipto".

Hamed relató el caso de uno de sus pacientes, quien fue encarcelado dos veces en los últimos 10 años y torturado sin cesar todos los días durante un mes. Fue acusado de ser un terrorista, luego de un mes de terribles e incesantes torturas fue dejado en libertad y dos años después fue encarcelado y torturado nuevamente.

Otro de los manifestantes que ingresó a la oficina central de la policía, ubicada en El Cairo, dijo: "Esta es la venganza de Alá. Ellos pensaban que eran dioses y que nadie podía tocarlos. Ahora podemos vivir sin miedo".

La revolución que está llevando adelante el pueblo de Egipto quiere dejar atrás un pasado que representa para ellos, quienes lo vivieron en carne propia, 30 años de violaciones a los derechos humanos.