(ADN). El Grupo de los Ocho prometió el viernes decenas de miles de millones de dólares en ayuda para Túnez y Egipto y ofreció la posibilidad de financiar la primavera árabe y las nuevas democracias procedentes de revueltas.

Comparándolo con la caída del Muro de Berlín que cambió la apariencia de Europa, los líderes del G8 concluyeron su cumbre anual en Francia con el lanzamiento de una asociación para África del Norte y Oriente Medio que vincule la ayuda y los créditos de desarrollo con las reformas democráticas y económicas por parte de los estados que han derrocado a los gobernantes autocráticos.

La mayor parte es como préstamos, más que subvenciones directas, a los dos países a la vanguardia de los movimientos de protesta que han arrasado el mundo árabe desde el Atlántico hasta el Golfo. Egipto y Túnez planean elecciones libres para este año.

El anfitrión de la cumbre, el presidente francés Nicolás Sarkozy, dijo que además de los 20.000 millones en créditos proporcionados por el Banco Mundial y otros prestamistas regionales similares dominados por las grandes potencias, habría otro tanto de otras fuentes: 10.000 millones de dólares de los estados productores de petróleo del Golfo Árabe y 10.000 millones de dólares de ayuda bilateral.

En una declaración tras la cumbre de dos días en la localidad marítima francesa de Deauville, los líderes del G8 dijeron que "apoyaban encarecidamente las aspiraciones de la primavera árabe al igual que las del pueblo iraní".

"Los cambios que se están produciendo en Oriente Medio y el norte de África son históricos y potencialmente podrían abrir las puertas al tipo de transformación que sucedió en el centro y el este de Europa tras la caída del Muro de Berlín", dijo el G8.

Bancos especiales de desarrollo "podrían aportar unos 20.000 millones de dólares, incluyendo 3.500 millones de euros del Banco de Inversión Europeo, para Egipto y Túnez para el período 2011-2013 en apoyo de los esfuerzos de reforma adecuados".

Ayuda del Fondo Monetario Internacional

Un informe del Fondo Monetario Internacional dijo que las necesidades de financiación externas en los países de Oriente Medio y norte de África, importadores de petróleo, superarían los 160.000 millones de dólares en los próximos tres años.

El FMI dijo que puede aportar unos 35.000 millones de dólares. Pero muchos países están aplicando medidas de austeridad para detener el déficit de presupuesto y recortar la deuda pública, lo que podría afectar la cantidad que están dispuestos a aportar para ayudar a las democracias árabes emergentes.

El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, creado tras la Guerra Fría para ayudar a los ex estados comunistas a convertirse en economías de mercado, está expandiendo su mandato a África del Norte y Oriente Medio.

Podría invertir anualmente hasta 2.500 millones de euros en la región hacia 2015, con 1.000 millones de euros para Egipto, el mayor país árabe con una población de 80 millones, dijo el director de comunicaciones de EBRD Jonathan Charles.

Un funcionario que viajaba con el presidente Barack Obama fue uno de los que destacó que el dinero no sobra y que los créditos se extenderían sólo si había cambios políticos.

"No es un cheque en blanco. Está en el contexto de programas de reformas globales", dijo Mike Froman, un asesor de seguridad nacional adjunto de la Casa Blanca.

Principalmente es un caso de comercio, no de ayuda, de inversiones, no asistencia en el tiempo. En realidad se trata de establecer las condiciones bajo las que los sectores privados de estas economías puedan prosperar y que los beneficios del crecimiento se compartan.