Scarface - Película protagonizada por Al Pacino
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Dinero, poder y respeto son quizá algunos de los conceptos que más hemos escuchado en nuestra vida, ya sea en el mundo del deporte, negocios o hasta en el entretenimiento. El hecho importante es que muchos jóvenes se empeñan en ser ricos, poderosos y respetados, pero fallan en la regla de oro, cual es “el dinero se evapora y el respeto es relativo, pero el poder es inquebrantable”.

¿Qué es el poder?

Lo primero que tenemos que decir al respecto es que el poder no es una cuestión absoluta en sí misma, sino más bien consiste en la capacidad que se tiene de afectar a otros. El poder puede provenir de la función que tienen algunos por posición o quizá personalidad, por lo que hay que ver cuál es la que identificamos.

En general podemos decir que hay dos fuentes de poder en las personas, a saber:

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Posición de poder

En este acápite podemos decir que un profesor, por ejemplo, tiene poder por la virtud que posee de controlar si nos pasa o no de grado (poder), los padres por su parte tienen el control (poder) de proteger a sus hijos de peligros que consideren innecesarios y finalmente, un testigo podría considerarse “poderoso” por la información que posee y que lo diferencia de todo el resto que “no saben” lo que el sí.

Como se apreció anteriormente, hay distintas fuentes del poder cuando éste proviene por la posición que se posee, por lo que deberíamos colegir que si sacamos a esta persona de la posición que ostenta, inmediatamente dejaría de tener poder sobre el resto.

2

Poder personal

Al contrario de lo que ocurre con el formato anterior, podemos encontrarnos con personas que proyectan poder a partir de su personalidad, como sería el caso de alguien que sea buen debatiente y mantenga una cuota de “poder racional” sobre el resto, como sería el caso de un experto en alguna determinada ciencia o arte sobre quienes no la conocen o poco saben de ese tema.

Hay otras personas que, por el contrario, tienen poder sobre el resto por su forma de ser (corteses y amistosos) y por ende podríamos decir tienen poder por ser “referentes”. En última instancia nos encontramos en presencia de aquellos que simplemente tienen poder sobre otros por una virtud que no todos tienen, cual es el tan anhelado “carisma”.

Idealmente siempre tenemos que tener en cuenta que somos poderosos en la medida en que nuestra “personalidad” nos pone en una posición de poder, por lo que es una fuente u origen de poder que vale la pena trabajar. La historia está plagada de ejemplos de personas que han perdido su poder debido a sus débiles personalidades, como por ejemplo Nicolas II (Zar de Rusia).

En nuestro próximo artículo continuaremos con este interesante desglose de dinero, poder y respeto hablando sobre cómo se relacionan y cómo se saca partido de ello.

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