Mercados y democracia
Mercados y democracia
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Los depredadores finalmente impusieron su Ley.

Tal y como vaticinó el director de Le Monde en 1997; la pasividad de la sociedad y la falta de interés cívico ha desencadenado una debacle económica de primer nivel, en el que los mercados se han transformado en una jungla en la que la especulación y los capitales campan a sus anchas imponiendo sus condiciones.

No cabe ninguna duda que el poder que logró acumular el sistema financiero –responsable de la explosión de la situación actual- ha desencadenado una situación en los mercados de capitales que actúa sin control. La necesidad de imponer la conocida Tasa Tobin y regular los paraísos fiscales, no son más que algunas de las medidas pensadas para atenuar el gran poder que está en manos de las finanzas.

Los mercados atentan contra la democracia y los derechos adquiridos y son hoy , fuertes aliados de la exclusión social lo que sin duda, no sólo desencadenará en un retraso de la salida de la crisis, sino en una catástrofe social que comienza a tejerse y amenaza con tener resultados impredecibles.

Las burbujas siguen existiendo

Ignorar las burbujas que aún hoy subyacen tras las cuentas de resultados disfrazadas y mal provisionadas no es más que una errática forma de enfrentar una situación que atenta contra la confianza de los inversores.

Un desconocimiento consciente que alimenta el pesimismo y con él las primas de riesgo, lo que al final deriva en la premisa invariable de: “siempre ganan los mismos”

Mientras esta situación se produce, las pérdidas de empleo se suceden sin control, las PYMES continúan cerrando sus puertas y, los gobiernos carecen de cartas nuevas con las que enfrentar la situación real de las economías

Una deuda pública que se encarece y que, lejos de financiar el déficit público, supone un gasto adicional para los estados.

Y, por último, los recortes sociales que arrojan a los leones a las sociedades ya excluidas social y económicamente de un sistema que se desintegra.

Los mercados financieros aprovechan el pesimismo actual para fomentar un escenario crítico y lograr seguir enriqueciéndose a costa de protestas sociales que se tejen en las economías más damnificadas y que convierten la existencia en un auténtico calvario.

Ausencia de aprendizaje, historia que se repite

Un escenario que, si bien ya está consignado en los libros de historia, no ha supuesto ningún avance en términos de aprendizaje. Los costos de las crisis los siguen pagando las sociedades que, en manos de los depredadores se enfrentan nuevamente al ataque de las normas de convivencia, los Derechos Humanos y las democracias.

El mundo convulso

La Zona Euro vuelve a vivir un escenario de desintegración, esta vez bajo los parámetros de la evolución y la –maltrecha- globalización, donde economías como Grecia, España y Portugal, sitúan al euro en un escenario de paridad con el dólar. Mientras EE.UU. se recupera lentamente y se enfrenta a reformas del sistema financiero y las medidas de reducción del empleo.

Parcialmente, España atenta por primera vez en la historia de su democracia contra la administración pública y los pensionistas y se enfrenta a un contexto de revuelta social sin precedentes.

Cambios drásticos, dramáticos y estructurales, a los que se enfrenta un mundo convulso en el que cada jornada nos sitúa en un escenario que… ciertamente, no resulta aceptado, especialmente por los depredadores.

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