Kim Jong-un

El gobernante de Corea del Norte, Kim Jong-un, expresó en su discurso televisado por año nuevo, el último martes, que tiene la voluntad de seguir reuniéndose con su par norteamericano Donald Trump con el objetivo de lograr acuerdos para una convivencia pacífica, pero a la vez, advirtió a la Casa Blanca que no ponga a prueba la paciencia de los norcoreanos con sanciones y presiones, porque de ser así, Pyonyang se verá obligada a seguir un camino diferente.

Kim hizo un llamado para que Estados Unidos deje en suspenso las maniobras militares que lleva a cabo con su socia Corea del Sur y pidió una mayor cooperación entre las dos Coreas para reanudar las operaciones en un complejo industrial en la localidad fronteriza norcoreana de Kaesong.

En los últimos meses, Pyongyang ha acusado a los Estados Unidos de no haber correspondido a las muestras de buena voluntad de Corea del Norte al desmantelar de manera unilateral un campo de ensayos nucleares y de suspender las pruebas con misiles de largo alcance.

Al respecto, el gobernante asiático replicó:

Si Estados Unidos toma medidas sinceras y acciones correspondientes a nuestros pioneros esfuerzos previos, entonces las relaciones avanzarán a un rápido y excelente ritmo.

Tanto Washington como Pyongyang han mostrado interés en consolidar una segunda reunión cumbre entre los líderes de ambos países. La primera se desarrolló en Singapur el pasado 12 de junio.

En su discurso, Kim Jong-un ha querido descartar cualquier duda que se tenga acerca de la voluntad del régimen norcoreano:

Lo hemos declarado a nivel nacional e internacional y tomamos varias medidas que demuestran nuestro compromiso de que no crearemos ni probaremos más armas nucleares y que no las usaremos ni difundiremos.

El analista de la Federación de Científicos Estadounidenses, Adam Mount, indicó que Kim parece estar dispuesto a llegar a un acuerdo que, aunque no significaría un desarme completo, al menos podría suponer un límite a la amenaza norcoreana:

Los negociadores estadounidenses deberían avanzar de forma decisiva en el nuevo año para descubrir hasta dónde está dispuesto a llegar Kim para imponer un límite verificado a su arsenal.

Por su parte, el gobierno de Corea del Sur, acogió con beneplácito las palabras del líder norcoreano a las que describió como un compromiso de paz y remarcó el interés que tiene para trabajar junto a la comunidad internacional con el objetivo de alcanzar la desnuclearización de la península.