En el WEF 2012 los representantes de las empresas más importantes del mundo analizan el complicado cuadro mundial, considerando la crisis europea y estadounidense con cuidado.

WEF 2012
WEF 2012

Una junta realizada entre capitalistas a propósito del WEF (World Economic Forum) dio pie a que distintos dueños de empresas reconocieran fallas serias en el modelo económico, aunque al mismo tiempo dijeran “era mejor que la alternativa”. A este foro asisten nada menos que 2.600 representantes de las empresas más grandes del mundo, donde el tema a debatir será la desaceleración a la que se enfrentan las economías desarrolladas y el problema de Europa.

Aceptando que la desigualdad social se agranda con sistemas como el capitalista, David Rubenstein – cofundador de Carlyle Group – advierte que si bien el sistema es malo, las alternativas que le quedan lo son mucho más. El problema de este WEF 2012 está en que los movimientos sociales han sido marcados, los indignados no den pie atrás y la sociedad se rebela hace tiempo contra un sistema mezquino que tiende a beneficiar a pocos con mucho y muchos con nada, situación que a juicio de los empresarios es responsabilidad de los Gobiernos.

Las conjeturas obtenidas por Ben Verwaayen, director de Alcatel-Lucent, no son para nada alocadas pues cuestiona la demora de los Gobiernos europeos al tardar cerca de 24 meses en darle la importancia que realmente tenía la crisis económica, cuando desde un principio sabían que las cosas empeorarían ¿Se habrá considerado una consecuencia aceptable?

Capitalismo compasivo, un nuevo concepto

Parece que el concepto común que se tiene de capitalismo guarda relación con el acopiamiento despiadado de riqueza, por lo que Joe Echeverría - director de la firma Deloitte – prefirió se comenzara a hablar de un capitalismo compasivo donde se equilibren las necesidades y se proteja a la sociedad de ahogarse en su afán de crecimiento financiero. De forma muy parecida la secretaria general de la Confederación Sindical Internacional advirtió se perdió el norte de la moralidad con este capitalismo, por lo que se debe intervenir con fuerza ahora o será luego demasiado tarde para lamentar la turbulencia social.

El pesimismo frente a la situación mundial ha sido marcado en el WEF 2012, pues los empresarios no confían en la recuperación ni los Gobiernos dan muestra de soluciones convincentes. El público en general no confía en sus propios Gobiernos y la crisis europea amenaza con fuerza a todo el mundo, al igual que ocurre con Estados Unidos que ha conseguido frenar en parte su drama económico, pero está lejos de superarlo.

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