Economía sectorial
Economía sectorial
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La crisis global que estalló en 2008 desató un paradójico e individual plan de acción en el que cada economía puso en marcha las medidas más adecuadas para minimizar el impacto de una crisis de la que aún hoy, no se conoce el final.

Conviene diferenciar muy claramente entre recesión y crisis ya que mientras en la primera, las medidas que se ponen en marcha tienen respuesta a corto plazo de las variables económicas, las crisis ponen de manifiesto el agotamiento de un sistema y por lo tanto, su superación depende más de los cambios estructurales que se acometan que del manejo de las herramientas habituales que provocan reacción en las variables económicas.

Deuda y desempleo, claves del fin de ciclo

En el momento histórico en el que nos encontramos, se abre de nuevo el debate… ¿los ciclos tienen principio y fin? o por el contrario, estamos ante una etapa más.

Actualmente, los grandes protagonistas de las economías desarrolladas son, por un lado los déficits públicos y por el otro, las altas tasas de desempleo estructural que ponen de manifiesto la necesidad de encontrar la forma de generar riqueza como única forma de minimizar el impacto de ambas variables.

Entrar en una espiral de menos ingresos supone irremediablemente una serie de situaciones que se suceden sin freno.

Menos ingresos igual a:

  1. Menor recaudación de impuestos
  2. Descenso del consumo
  3. Caída en la producción
  4. Descenso de las exportaciones y las importaciones
  5. Pérdida de competitividad
  6. Mayores tasas de desempleo
  7. Descensos en los presupuestos destinados a la protección social; pensiones y sanidad fundamentalmente
  8. De las profecías a la realidad actual

    En un escenario como el actual y dejando de lado el florecimiento de las teorías apocalípticas que emergen y proliferan, lo cierto es que la solución al escenario actual, tanto en las economías desarrolladas, como en los países en vías de desarrollo, no es muy halagüeña.

    Euro y Dólar

    Si analizamos los países desarrollados con emisión de moneda, podemos observar que, mientras en Europa el euro se deprecia por la situación de economías como la griega, la española y la portuguesa y por la falta de competitividad de países como Alemania y Francia, el dólar se aprecia a pesar de su déficit público. El escenario actual muestra a un euro rozando la paridad con el dólar provocado por caídas superiores al 6% sólo en el primer trimestre de 2010.

    Son los mercados quienes ostentan la hegemonía de los grandes capitales y son los mercados quienes comprenden qué países no tienen que enfrentarse a restricciones operativas por ser creadoras de sus propias divisas.

    La Unión Europea no se encuentra en este escenario, pueden establecer medidas que minimicen o retrasen el colapso del sistema pero no pueden lidiar con una falta de ingresos suficientes para minimizar tanto el déficit presupuestario como la falta de empleo.

    Inflación, el siguiente enemigo

    La única salida en un escenario como el actual, parece concentrarse en elevar la presión fiscal. Sin embargo, no existe economía en el mundo en el que las políticas fiscales no deriven en un incremento de la inflación, un gran enemigo para el que las economías en crisis no tienen el escenario preparado aún.

    Compleja situación para las economías desarrolladas

    La situación actual, según las previsiones del FMI, se sitúa en un escenario similar al vivido durante la II guerra mundial agravantes:

  • Endeudamiento exacerbado de las economías desarrolladas
  • Temor porque la situación de Grecia contagie a otras economías de la Unión Europea, comenzando por España
  • Las políticas fiscales están agotadas
  • Los sistemas financieros están colapsados y expuestos aún ante una situación real que sigue siendo desconocida y supeditada a instrumentos especulativos que han perdido valor, sin que esta pérdida haya sido incluida en las cuentas de resultados
  • Europa mucho más damnificada que Estados Unidos ya que este país comienza a repuntar debido a la inversión y a la actividad económica, mientras que Europa sigue basándose en el crédito y el crédito -como todos sabemos- está agotado

Nos enfrentamos a un escenario económico en el que el obsoleto y agotado concepto
de globalización comienza a adquirir protagonismo. Hoy, las fronteras se borran y la -tan ansiada- reactivación económica se torna más que global… a un sistema económico sectorial, donde únicamente los sectores capaces de generar riqueza establecerán las claves por las que se evalúe el crecimiento.

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