Nuevo en el trabajo

Ingresar a nuestro primer trabajo es sin duda un logro, más aún hoy en día cuando el mercado laboral es tan competitivo. Pero muchos la emoción, inexperiencia y la vehemencia propia de la juventud nos hace cometer algunos errores cuando empezamos a trabajar. Si esta es tu situación, toma nota y cuidado con estos errores más comunes cuando empezamos a trabajar enfocados en nuestro desarrollo personal y profesional.

1

Olvidamos del futuro

Si bien es cierto el hoy es lo más importante en el trabajo, cuando empezamos en una empresa no avizoramos una serie de detalles que son muy importante y están en el futuro. Al referirnos al futuro, nos referimos de los planes de jubilación, seguros, aportaciones y demás incentivos a largo plazo; administrar estas ganancias correctamente son una buena forma de asegurar nuestro futuro. Una vez que estemos en el barco es momento de pensar en el futuro.

2

Hacernos de muchas responsabilidades económicas

Cuando recién empezamos creemos que lo podemos todo, y empezamos a hacernos de diversas responsabilidades económicas que antes no teníamos. Tener un trabajo seguro con un sueldo no significa que tengamos que gastar hasta el último centavo de lo que ganamos, ni hacernos de deudas a largo plazo por tener la seguridad de que las vamos a pagar. Nuestra economía debe ir de la mano con nuestro trabajo y debemos ser cautelosos con nuestros gastos, lo mejor es ir avanzando gradualmente. Son muchos los casos de jóvenes que se hacen de grandes deudas en el primer mes de trabajo, como por ejemplo comprarse un coche.

3

Olvidarnos de ahorrar

Aunque es muy difícil en la primera etapa de trabajo y sobre todo cuando recién estamos empezando, no nos podemos olvidar de ahorrar. Podemos empezar por cantidades pequeñas acorde a nuestras ganancias, ponerlos en plazos fijos de ahorros es una buena idea que está también ligada con el primer punto de esta lista (Olvidamos del futuro).

4

Dejar de estudiar

Lograr un puesto en una compañía y empezar nuestra vida laboral no significa que dejemos de aprender ni mucho menos dormirnos en nuestros laureles. Un buen profesional nunca deja de estudiar, capacitarse, renovarse y aprender. Puedes tomar cursos relacionados a tu profesión, aprender otros idiomas y estar siempre al día con las tendencias de tu profesión.

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