Crisis financiera Europa 2010

Las medidas cuando se adoptan desde la impotencia, pueden generar efectos inversos, como es el caso del lineamiento europeo de salvataje de $950 mil millones, recurso que espera mantener la moneda única. Su gestación parte con la causa inequívoca de la desesperación. La medida fue percibida como una señal de alivio para muchos países europeos. De hecho, España y Portugal se anticiparon al compromiso de un serio ajuste.

En España anunciaron que el PIB, tendrá para el 2011 un déficit del 6%; mientras que en la actualidad supera el 11%.

Portugal asume el compromiso de comprimir el gasto público en $1.375 millones. Para ello la presión fiscal se acrecentará a cifras cercanas a los $1.800 millones. Claro, estos pronósticos no son fruto de meras especulaciones, son compromisos que los países involucrados deberán firmar y comprometerse a cumplir, y tener que lidiar con los reclamos sociales que no se harán esperar. Los ajustes fiscales serán muy severos y como siempre, ante los desequilibrios del sistema económico, es la población la que debe ajustar su cinturón.

Estas medidas no tienen como eje solamente la crisis de Grecia, sino que más que nada es desterrar de los mercados internacionales cualquier sensación de inseguridad. Aunque es destacable la inmediatez con que actuó la UE, el tiempo dirá si fue acertado o no. El 10 de mayo pasado la bolsa de valores germánica culminó sus operaciones con un alza del 5% respecto del día anterior. En tanto los bonos griegos a diez años se han desplomado a pasos agigantados, llegando en pocos días desde un doce por ciento a menos de un ocho por ciento.

Este plan de recuperación es visto por muchos analistas internacionales como un intento de buena voluntad que no es otra cosa más que un parche.

Otro de los puntos a tratar, asociados al tema, es el aspecto social, las fuertes restricciones al gasto público tocan directamente el bolsillo de los contribuyentes y no hay nada que encolerice más a los ciudadanos que el sentir que le están tocando –quitando- dinero de sus billeteras. Y aquí no se habla de solidaridad ni mucho menos, son escuelas económicas que han fallado en sus recetas y la gente entiende que no tiene por qué pagar, como siempre, las ineficiencias de sus gobernantes. Esto es una olla a presión en estado de ebullición, una que no se sabe en qué momento puede explotar o si por el contrario, la clase dirigente contará con la sabiduría de descomprimir esa presión social.

Por otro lado hay que evitar el caer en falsas ilusiones, este plan de salvación de la UE es un tiempo extra que les otorga a los gobiernos para que aceleren sus reducciones de déficit y apliquen medidas urgentes para perfeccionar la competencia en exportaciones, las que han caído abruptamente. Es una carrera contra reloj y los gobiernos que pierdan el tren podrían caer en un abismo en la eurozona, donde seguramente el tiempo de ayudas ya habrá expirado.

El Fondo Monetario Internacional aún no ha definido los montos con los que cooperará, empero, en Europa no hay demasiadas expectativas de que sea muy significativo, por lo menos, es sabido que en promedio no será en cifras tan elevadas como actuó con Grecia.

El gobierno español, a modo de medida ejemplar hacia la población (pues en números no representa demasiado), anunció el recorte del 5% de los salarios de los funcionarios estatales, y la congelación de los mismos durante un año. Los Ministros dejarían de percibir un 15% de sus sueldos.

Italia adelantó que aplicará reducciones por $25 mil millones, reduciendo así el déficit a casi un 3% del PIB aspectado al 2012.

Los resultados esperanzadores, según los analistas, recién se podrían percibir en el año 2015, donde los germanos tendrían un déficit menor al 2% del PIB, Francia estaría en cuatro puntos, Inglaterra apenas a un poco más del 4% y Grecia en un 2%.

El riesgo de que España y Portugal hubiesen sido eliminados de los mercados crediticios fue una realidad, lo cual hubiese sido un coletazo crucial para sistema financiero europeo que habría amenazado con su derrumbe.

En España el dilema está entre la reducción de sueldos ó el desempleo, una disyuntiva al mejor estilo de Shakespeare. La reducción salarial, además de impopular, trae como consecuencias que muchos ciudadanos se vean ante la frustrante situación de no poder asumir compromisos contraídos, sin embargo, la desocupación es más dura, ya que los españoles no tienen trabajo y es el gobierno quien debe socorrer esa problemática social. En los últimos meses ha trepado a cifras históricas alcanzando el 20%.

Todo parece indicar que recién se verá la luz hacia el 2015, mucha agua correrá bajo el puente en ese período. También dependerá de la capacidad y sabiduría de los gobernantes de estar a la altura que la situación amerita.

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