Los efectos de la crisis
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Los efectos de una crisis económica sin duda que trastocan la estabilidad de los países, la calidad de vida de las personas y, asimismo, a todos los sectores en los que se desenvuelve la sociedad, es por este motivo que resulta interesante estudiar los efectos que va a dejar la crisis vivida en este último año 2009, lo anterior bajo el enfoque latinoamericano, que puede percibirse de la tragedia económica ocurrida en los Estados Unidos y que logró afectar al mundo entero.

Como siempre, el parámetro para medir efectivamente la intensidad de una crisis es mediante el estudio de los índices de pobreza. Los pobres, quienes son los últimos en recibir cualquier tipo de ayuda muchas veces, y los primeros en verse afectados por cualquier tipo de crisis -como situación económica compleja- a nivel de país, de continente e incluso mundial. Lamentablemente los informes realizados por la CEPAL dan cuenta de un crecimiento del 1,1% de los pobres, llegando a un total de 189 millones en Latinoamérica, cifra que se vería reducida en el año 2008 y que hoy, lamentablemente, tenemos que afrontar como un récord negativo desde el punto de vista social.

El comportamiento de la pobreza y la desigualdad es siempre el factor de estudio a través del cual se intenta descubrir si efectivamente somos capaces de erradicar esta lacra social que aqueja a personas que, lamentablemente, no tienen las herramientas o las posibilidades concretas de salir adelante y convertir su situación financiera en una que le permita surgir y participar en la sociedad en la que se desenvuelve.

Las mediciones comienzan en los años 80 y se comparan con los informes entregados hasta la actualidad, donde efectivamente el balance ha sido positivo en relación a la disminución de gente pobre e indigentes, por lo que no todo es malo en esta crisis, a pesar de haber vuelto a aumentar el índice de personas que viven con escasos recursos en el último año, no ha crecido proporcionalmente a la crudeza con que golpeo el problema económico a todo el mundo.

La década más importante, a la hora de reducir la pobreza, comienza en el 2002, así América Latina disminuye la pobreza en 11 puntos porcentuales, quedando muy poca indigencia, pues apenas nos enfrentamos a un 12,3% versus el antiguo 19%. La crisis actual aumentó en un índice mínimo el problema social, tanto en pobres como indigentes, lo que nos hace observar el comportamiento de la región algo más sólido que en ataño.

Para explicar el comportamiento de una América Latina completamente sólida -en cuanto a no retroceder en los disminución de los porcentajes de indigencia y pobreza- podemos retratar la política social que se está extendido a lo largo de los gobiernos y las fronteras, permitiendo entregar una asistencia social mucho más completa y oportuna, lo que aún encontrándonos en crisis permitió a penas un retroceso mínimo, comparado con la compleja situación económica que se acaba de vivir.

Otro aspecto positivo es el no haber registro de un aumento sorpresivo de la inflación, por lo que la pobreza no ha sufrido cambios sustanciales ni golpes duros. De esta forma, los jóvenes y niños, que son los que encarnan en mayor medida la pobreza, han tenido más oportunidades para salir adelante, destacándose entre los países que más éxitos han tenido en esta odisea a Chile, quien ostenta el cuarto lugar de países que han logrado sobreponerse a esta condición y ayudar especialmente a sus niños, por lo que es una posición media.

Lo anterior se debe a que las mujeres tienen un papel protagónico en el rol societario, por lo que la conciencia social es alta, hay variados planes de asistencia social y también se ha logrado combinar de muy buena forma una extensión de la jornada escolar completa con planes nutricionales para mantener una buena salud en los niños, que es el aspecto fundamental para acabar con la indigencia y la pobreza en América Latina.

Por este motivo es de esperarse que en los próximos años haya una nueva disminución de indigentes y pobres, siendo así posible escalar un poco más en la erradicación de esta condición tan penosa en la que se encuentran principalmente niños y niñas de todos el mundo.

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