Cómo interpretar y aprovechar las predicciones económicas

La costumbre de hacer pronósticos económicos a principios de cada año, se pierde en el tiempo, en épocas antiguas, los consejeros de los principales imperios, se reunían para revisar cifras y ofrecer a los monarcas un panorama de lo que se avecinaba. Los métodos podían variar desde lo científico hasta lo cabalístico.

Con el correr del tiempo, esta necesidad de anticiparse a los hechos, sobre todo en lo económico se consolidó. Sin embargo, el empeño y dedicación no siempre van de la mano con los aciertos, a mediados de año es común observar que los pronósticos están errados en casi un 90 por ciento de las veces.

Aun así, resulta de mucha utilidad acceder a esta información para darle un uso práctico, pues de allí pueden surgir los mejores y peores escenarios con los que habrá que manejarse, y si es conveniente confiar, o por el contrario, tomar medidas preventivas.

Por qué los expertos se equivocan

En primer lugar hay que aclarar que el futuro es algo definitivamente impredecible en un 100%; nadie por experto que sea, puede asegurar que las cosas van a suceder de esta u otra manera, pues siendo muy acertado, existen variables como los imponderables y la reacción de las personas ante algunos hechos, asuntos imposibles de predecir.

Otros factores que atentan contra la certeza en los pronósticos, son los extremos. Ante la opción de plegarse a la mayoría que observa con mirada conservadora el futuro, siempre hay quienes van más allá, y vaticinan los escenarios con marcado optimismo o pesimismo, en un claro intento por arriesgarse.

Esa es la razón por la que nunca falta un pronosticador oportuno. En fechas recientes, la analista Meredith Whitney y el economista Nouriel Roubini, predijeron la crisis financiera mundial, habrá que esperar a ver si aciertan con los últimos pronósticos.

Divergencias en varios aspectos

La inconsistencia en los análisis es otro de los problemas de las predicciones. Ante las mismas informaciones y datos, muchos analistas difieren drásticamente, incluso de sus propias conclusiones. Una investigación señala que una computadora operada sin cambios en los primeros datos, acertó en un 72% más que los expertos que hicieron posteriores “ajustes” a la información procesada.

Pronósticos 2011, y cómo utilizarlos

En caso de que los pronósticos para este año acierten: la inflación descenderá por debajo del 2%, las acciones estadounidenses llegarán al 10%, y la economía en general experimentará una expansión del 3%. Desde luego, nadie puede confiarse y dar por cierta esta información. En todo caso, lo que sí es conveniente, es tomar estos datos como puntos de referencia para implementar las siguientes estrategias:

No apostar a largo plazo

La mayoría de los pronósticos operan como máximo para unos seis meses, luego de lo cual se diluyen por efectos de la extrapolación de las tendencias más recientes. Por lo tanto, si va a planificar basándose en las predicciones, hágalo solo por uno o dos trimestres.

Mantener la incertidumbre

La tendencia general es percibir la información como algo muy preciso. Según Tom Stark, funcionario que administra la base de datos de la Reserva Federal de Filadelfia (FED), la gente no conoce el grado de incertidumbre implícita en las predicciones. Observar las cosas con un razonable margen de error, ayuda a tomar decisiones sin caer en el exceso de confianza.

Hay una herramienta sumamente útil para este propósito, se trata del sitio web de la FED, en su ventana “Estadísticas de Errores en los pronósticos”. Una mirada al contenido puede acercarle a la realidad en la materia.

Hacer combinar diferentes pronósticos

Esta es quizás la estrategia más acertada para optimizar la calidad de las predicciones económicas. Tomar varias fuentes independientes y combinarlas da excelentes resultados, pues los expertos utilizan diferentes métodos y así se puede compensar unos errores de otros.

Conclusiones

Siempre son útiles las predicciones económicas, pero hay que tomarlas con cautela. Ningún informe fue capaz de frenar la crisis recientemente experimentada por las economías de todo el mundo, no obstante, algunas recomendaciones fueron acertadas; en todo caso hay que tener siempre presente que la economía es una ciencia social, no una ciencia exacta.

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