Respaldo popular al gobierno democratico del presidente Rafael Correa
Foto cortesía de www.presidencia.gov.ec

Las unidades policiales se sublevaron en Quito, Ecuador, ello al parecer por una disputa salarial que no tenía contenta a la fuerza de orden y seguridad. Retenido desde el día jueves, el presidente de Ecuador Rafael Correa no podía salir del Hospital policial, razón por la que tuvo que enfrentarse el problema con el alto mando conjunto de las fuerzas armadas ecuatorianas.

La balacera fue intensa, la policía que tenía secuestrado a Rafael Correa no dio cuartel y hubieron heridos, aunque el presidente afortunadamente no registró heridas de gravedad. Una vez que el presidente Correa logró escapar del intenso intercambio de disparos entre el ejército y la policía, fue llevado al Palacio de Carondelet en un convoy protegido por unidades especiales.

Cuando consiguió llegar al palacio ubicado en el centro de Quito, la multitud que lo esperaba pudo escuchar las palabras del presidente Correa que decían “… Sin duda este es el día más triste de mi Gobierno… por la infamia de los conspiradores de siempre”. Como un gesto noble, Correa pidió un minuto de silencio en medio de todo el momento adrenalínico que se vivía, pues aseveró “cuando fui liberado, me dijeron que por lo menos había un caído”.

En medio de todo el caos y frente a una multitud de personas Correa grito “Si quieren matar al presidente ¡Aquí está! Mátenlo, pero seguiremos con una sola política de justicia, de equidad… Si quieren destruir la patria ¡Aquí está! Pero este presidente no dará ni un paso atrás”.

Diálogo y elecciones anticipadas

Luego de ocurridos todos estos hechos de violencia, la policía aseguró que busca el diálogo con el Gobierno y que sólo quiere que sus derechos sean respetados. El Jefe del Estado Mayor de la Policía, Florencio Ruiz, dijo que sólo están pidiendo que se respeten las condecoraciones y los ascensos, pero que no hay ninguna disposición contraria al presidente. Sin perjuicio de lo anterior, a Correa lo rosearon con gas lacrimógeno, lo retuvieron ilegalmente al punto de tener que ser rescatado por el ejército y estuvo a punto de ser herido en una intensa balacera.

De forma lamentable, Ecuador se ha convertido en un caos donde no hay canales abiertos para entablar el diálogo y sólo pueden encontrarse revueltas sociales en distintas ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Ibarra, entre otras. Ante la realidad vivida, el Gobierno ya piensa en el mecanismo constitucional que permite adelantar las elecciones generales y disolver la Asamblea Nacional, su nombre es “muerte cruzada”.

La polémica ley de Servicio Público no será derogada como pidió el jefe del Estado Mayor de la Policía, ni como lo desearía la oposición en la asamblea, aseveró Doris Solís, Ministra de la Política de Correa.

De acuerdo a la Constitución de Ecuador, el presidente puede disolver la Asamblea Nacional cuando, “a su juicio”, ésta se arrogara funciones que no le corresponden según la constitución, aunque deberá ir a consulta en la Corte Constitucional; en caso de que se obstaculice injustificadamente la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo, haya una crisis política de proporciones o conmoción interna.

Como apoyo al gobierno de Correa, los presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas se reunieron de emergencia para demostrar apoyo al gobierno ecuatoriano ante este suceso.

Ecuador, un país políticamente inestable

La visión de los expertos en política internacional ha sido una sola “Ecuador es aún institucionalmente inestable”. Lamentablemente Rafael Correa no es el único presidente que ha tenido que lidiar con este tipo de situaciones, pues ya han sido tres los mandatarios que fueron derrocados por protestas de este tipo.

Según las propias palabras del presidente, la sublevación que amotinó a la policía en su contra constituye un golpe de estado, donde está más que claro que la organización de tan maquiavélico plan surge en el grupo opositor llamado Sociedad Patriótica. Para el analista Bruce Bagley(1) el problema se focaliza en una derecha desorientada por las políticas de tendencia socialista de Correa, motivo por el cual, al no poder ganar en elecciones obliga a recurrir a este tipo de estratagemas.

Roberto Izurrieta, profesor de la Universidad George Washington, declaró que no hay un indicio claro como para asegurar hay una idea política detrás de todo este amotinamiento policial contra el presidente, pero sí está seguro que las malas decisiones políticas que ha tomado Correa son las que han minado el ambiente y se traducen en este tipo de conductas.

El problema en este caso puntual, opina Izurrieta, está en que se ha hecho un recorte presupuestario importante por la baja del precio del petróleo (recurso importante para la economía ecuatoriana), donde afectó a la fuerza policial por ejemplo, pero no el presupuesto de campaña, el que ha sido usado por el Gobierno a pesar de la limitación constitucional existente, con todos los fondos disponibles del fisco.


(1) Bruce Bagley es profesor Doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de California, Los Angeles (EEUU).
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