Economia latinoamericana

En esta economía de mercado donde la globalización parece no dejar cabo alguno suelto, las economías más débiles, naciones por lo general muy ricas en recursos naturales y materias primas, se abocan a la tarea de atraer la inversión extrajera. México, Brasil, Chile y Perú han superado la prueba de “economía sin riesgo” necesaria para atraer los fondos mundiales de inversión

Habiendo obtenido una buena calificación por parte del crédito mundial, Brasil, está en la mira de los grandes fondos de inversión que buscan precisamente estas mismas condiciones.

Recordemos que Brasil tiene el récord en la región con una inversión extranjera en el año 2007 de 34.585 millones de dólares. Sin dudas que esta situación genera más alegrías a los inversores que al propio Brasil o a su gente ya que el inversor está buscando la oportunidad.

Pero a la inmediata se visualiza como consecuencia una mayor demanda de bienes de servicio en el país que no podrá ser satisfecha por el mercado interno y por lo tanto echará mano de la importación desde países socios tales como Argentina.

Al contrario que Brasil, Argentina maneja un dólar competitivo para sus exportaciones, cuestión que le facilita la exportación hacia Brasil pero no un flujo de capitales venidos desde el exterior.
Los problemas de Argentina se relacionan a su triste pasado financiero. Su momento económico es bueno pero su negro ayer le persigue como un fantasma que no se quiere marchar.

La falta de estabilidad en Argentina la ha dejado atrás respecto a la situación de Brasil y la visión que se forman los inversores. La coherencia política, cuestión fundamental, le ha dado preferencia a un Brasil que ha sabido conservar una línea previsible a largo plazo. Esto parece que es mucho pedir para Argentina que se ha caracterizado por salir del compás de la economía mundial.

Mientras que Brasil obtuvo sus méritos económicos Argentina agrava la situación del agro agobiándola con más impuestos. El sector agrícola se queja de que en algunos casos los tributos se llevan el 70% de la producción.

Se sabe que América Latina es una de las regiones con mayor porcentaje de desigualdades en tanto a ingresos, educación, salud, etc. También es notable la falta de participación en la gestión social, en la formación del futuro y en la concreción del presente.

Brasil está señalado como uno de los países con peor distribución de riquezas. El 75% de las mismas están concentradas en un 10% de las personas más ricas. Datos publicados por el IPEA han demostrado que los pobres pagan hasta un 44% más de impuestos y que los impuestos equivalen al 33% de la renta del 10% más pobre, mientras que corresponde al 23% para el 10% más adinerado.

Las cifras demuestran claramente que no hay pobreza en Latinoamérica, que lo que hay es una distribución injusta.

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