Bordaberry

El fallo de la jueza de 7º Turno, Mariana Mota sentó un precedente histórico en Uruguay. Ya antes se había intentado juzgarlo por “atentado a la constitución”; pero la jueza anterior había entendido que esa causa había prescripto. Asimismo, el fallo de la jueza fue contundente en sus afirmaciones: “no es creíble que ignorara que entre el período de mayo de 1972 hasta mayo de 1996 murieron 29 personas a consecuencias de torturas (…)

El Uruguay previo a la presidencia de Bordaberry ya presentaba un panorama sombrío. Se producían detenciones numerosas, se torturaba y se moría en tortura (…) las detenciones de cientos de personas, su alojamiento por meses en unidades y los abusos de tortura física y psíquica a los que eran sometidos eran de público conocimiento”, expresó la magistrada.

En 1979, en la Universidad de Chile, Bordaberry fue disertante en un seminario denominado “La constitución contemporánea; Democracia Protegida”, la jueza utilizó parte de esta disertación del ex dictador como prueba en el juicio: “En Uruguay se dio una circunstancia única como es la de que un civil quedara al frente del proceso en la Presidencia de la República, tal era mi caso. Esta situación especial fue el hecho de que, al darse las circunstancias que justificaron la intervención de las Fuerzas Armadas, había un civil en la Presidencia de la República que compartía absolutamente la necesidad de romper con las tradicionales ataduras institucionales que impedían el enfrentamiento exitoso con el marxismo. Yo consideré que mi deber era precisamente permanecer al frente del proceso, colaborando con éste o aportando a éste la cobertura que podía significar la presencia de un Presidente de la República electo en elecciones, regulares para la opinión dominante, en lugar de complicar la situación o aún enfrentarla, reivindicando la vigencia de presuntas libertades o de normas que ya mucho antes habían sido desconocidas”, manifestó en aquel discurso Bordaberry.

El plan de Bordaberry era muy siniestro, de hecho su caída por parte de los militares en 1976 se da por la insistencia del dictador de suprimir los partidos políticos y eliminar de plano cualquier intención de volver a las urnas. Altas fuentes militares afirman que el regreso a la democracia en Uruguay se demoró más de lo debido por las desmedidas ambiciones del General Gregorio Alvarez de acceder a la presidencia.

Hijos de desaparecidos

Revista Democracia mantuvo unas palabras con hijos de desaparecidos restituidos, casos emblemáticos en nuestro país, que fueron declarados Ciudadanos Ilustres durante esta magistratura. Macarena Gelman, nieta del afamado poeta Juan Gelman expresó: “La reflexión final es que las reflexiones no culminen. Yo quiero que esto se termine, pero sabiendo la verdad y teniendo la justicia que necesitamos. De una vez por todas la sociedad tiene que asumir, reconocer y reparar, en todo el sentido de la palabra… algo se ha avanzado”, expresó.

Por su parte, Amaral García, otro de los casos representativos de hijos desaparecidos restituidos, y que recuperaron su identidad; nos manifestó que si bien considera que esto es un gran avance siente que: “Al Uruguay le pasó esto hace treinta y pico de años. Incluso le pasó al que no tiene ni idea. Aún hay gente que cree que esto no pasó, como un presidente uruguayo que dijo que en Uruguay no había desaparecidos (aludiendo a Sanguinetti), hasta para él pasó. Nos pasó a todos, esa ignorancia que tenemos del pasado. No quiero seguir contando mi historia, quiero que se termine de una maldita vez… ¡No puede ser!... Treinta y pico de años pasaron y seguimos como que acá pasó poco. Todos necesitamos que pasen cosas, es urgente. No quiero que continúen estas cosas, y no es cerrar los ojos, quiero saber la verdad… Mis padres están muertos, y están enterrados. Los mataron junto con otros cinco compañeros ese día. A mí me queda por saber quién los mató y que estén en cana (en prisión). Y no es por venganza ni nada de eso. A mi desde chico en la escuela me explicaron que la justicia es un derecho… me parece lógico pedir que eso sea real”, culminó expresándonos en forma emotiva.

El pensamiento de Bordaberry

Bordaberry había expresado al periodista Alfonso Lessa, en su libro “Estado de Guerra”, defendiendo su gestión que: “La pretensión de cambiar el sistema institucional, establecido en la constitución de 1830 y de sustituirlo por otro basado en principios distintos de los de la democracia liberal, fue la única vez que pasó desde 1830. Fui el primero que dije: Yo propongo que el país se reorganice políticamente, pero no sobre los principios de la democracia liberal, no en la voluntad popular del sufragio universal y de los partidos políticos.

Los principios de la democracia liberal son verdaderamente revolucionarios, saltaron en la Revolución Francesa, tomados de los Estados Unidos, consagrados en su constitución y que se fueron extendiendo por todos los países del mundo. Son los principios que impuso la Masonería en el mundo. La Masonería se vanagloria de haber sido la responsable de la independencia de estos países americanos, que en aquel momento no la pedían. Ellos son los responsables de estas repúblicas americanas y la caída del Imperio Español. Estoy convencido que el conflicto que llevó a las armas a los tupamaros, el movimiento tupamaro y los partidos políticos, fue un conflicto entre Masones.

En el ejército había muchos militares Masones, y querían la democracia. Me daba cuenta que muchos militares que tenían menos jerarquía dentro de la precedencia militar tenían más jerarquía dentro de algún otro orden de ideas que en el momento no puedo definir. Pero llevaban la palabra”, concluye.

El 27 de junio de 1973 Bordaberry dio el golpe de estado con la consecuente caída de la democracia. 37 años después la justicia condenó al ex dictador por “atentado a la constitución”, nueve delitos de “desaparición forzada” y “por dos homicidios políticos”.

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