Palacio de La Moneda
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Las problemáticas entre Perú y Chile continúan enardeciendo el ambiente e intentando sacar partido del período en el que se encuentra Chile: Una elección presidencial. Además, el gobierno chileno tiene que enfrentarse a diversas disputas con distintos gremios que alegan decisiones erróneas por parte del gobierno en asuntos de interés público. Por esta razón, en la mañana del jueves 19 de noviembre, se reunieron en el Palacio de la Moneda la Presidenta de la República y el presidente de la cámara alta; ello para entregar todo el respaldo al actuar del gobierno, y principalmente del ejecutivo, a la hora de enfrentar el supuesto caso de espionaje por parte de Chile hacia el Perú.

Mientras que el parlamento peruano intenta poner en duda los tratados económicos que a la fecha sostienen las relaciones bilaterales entre los peruanos y chilenos, todo el mundo sabe que se vuelve absolutamente absurda la idea de llegar a un conflicto armado y que la imaginería no da pábulo como para romper relaciones con los chilenos, pues sin perjuicio del crecimiento que ha mantenido a Perú bastante contento y optimista en las declaraciones que su presidente realiza, todos sabemos que el clima político que se respira en Perú, desde siempre ha sido sumamente inestable y que la aprobación del presidente Alan García no es mayor al 26%, circunstancia que, constantemente lo atemoriza y lo obliga a realizar este tipo de manifestaciones y manipulaciones de la audiencia.

Tal y como lo señaló Jovino Novoa, la presidenta, posee el más rotundo de los apoyos para conducir las relaciones exteriores de la República de Chile, por lo que deberá contar para cualquier decisión con el apoyo incuestionable el Congreso Nacional en pleno. Con esto se entiende una señal inequívoca de estabilidad y confianza política en Chile, todo lo cual, además, se justifica y complementa con el 80% de aprobación que ostenta la actual Presidenta Michelle Bachelet y la gran variedad de candidatos presidenciales que ofertan alternativas sumamente diversas de gobernabilidad; pero siempre enfocados a encontrar lo mejor para quien, en base a líneas generales, continúa la tendencia de los gobiernos a contar del año 1990, cuando vuelve la democracia al país.

El jueves 19 noviembre, además, se marcó la agenda con la llegada del famoso informe que habría elaborado el gobierno de Perú para desenmascarar la actuación de un espía por parte de los chilenos que estaría encargado de revelar diversos secretos, entre los que destacan las claves con que se comunicaría la embajada del Perú con su gobierno, razón por la que Chile ha intentado ser lo más cauto posible y señaló, a través del ministro Fernández, que contestará la nota que le han hecho llegar como lo hace con cualquier otro país y ante cualquier tipo de conflicto, pues asevera: "si Chile es emplazado a contestar una determinada disparidad de opiniones, Chile contesta".
Es de esperarse que finalmente, tanto del tema del espionaje como la delimitación marítima en el norte del país, terminen por solucionarse de una forma diplomática y concediendo el favor a quien tenga sus argumentos basados en el derecho y la historia en uno de los casos, y el que, simplemente tenga la verdad en sus manos con pruebas fundadas respecto del supuesto caso de espionaje de Chile hacia Perú; es necesario añadir lo irresistible que parece sacar como conclusión lógica el tremendo apoyo internacional.

Descalificar a Chile tildándolo de ser un país armamentista y además capaz de espiar a sus vecinos es doblemente censurable, por el hecho de que, en caso de no ser cierta la acción de espionaje señalada por los peruanos, sería una muestra más de las que se acumulan en la historia de acciones que se han intentado en contra de Chile por una disputa que comienza en la época de la colonia y se desata con furia luego de la Guerra del Pacífico; aunque no por todo el pueblo peruano quienes, en realidad, son hermanos de sus vecinos chilenos.

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