Boris Johnson y Donald Trump
Boris Johnson (izquierda) y Donald Trump (derecha)

En tiempos pasados nadie hubiera imaginado que Boris Johnson y Donald Trump ejercieran cargos similares en dos de los países más poderosos del orbe de manera simultánea. Sobre todo, porque el primero se había manifestado contrario a la campaña de Trump por la presidencia de Estados Unidos.

Un inicio de fricciones

Si en algo son parecidos Johnson y Trump, fuera de sus amarillos y llamativos cabellos, es que ejercen poco control sobre las palabras que emiten en público. Basta recordar la última visita que hizo Boris Johnson a Estados Unidos donde fue acechado por fotógrafos y transeúntes quienes le solicitaban autógrafos y selfies como si de un personaje farandulero se tratara.

Pero el motivo del asedio de la gente no se debía a que su fama como alcalde de Londres había traspasado las fronteras de su ciudad, sino más bien a que estaba siendo confundido con Donald Trump, uno de los personajes más polémicos y mediáticos del país.

Ello pareció no hacerle gracia al futuro primer ministro, quien tiempo después declararía sus temores de que Trump llegara a ser presidente porque no lo consideraba capaz de ejercer el cargo.

Las cosas cambian

Pero el tiempo transcurrió y el destino los ha puesto frente a frente, cada uno a cargo de su propia nación y los recelos parecen haber quedado en el pasado, pues Johnson ha manifestado que ve un futuro “fabuloso” en las relaciones entre ambos países.

Donald Trump también ha elogiado las virtudes del nuevo primer ministro británico:

Boris Johnson, buen hombre. Es duro e inteligente. Lo están llamando: 'el Trump de Gran Bretaña' y dicen que eso es algo bueno.

Historias paralelas

A pesar de haber entre ambos casi 20 años de diferencia, sus vidas comparten varios rasgos parecidos.

Para empezar, ambos nacieron en Nueva York dentro de familias acaudaladas y asistieron a Universidades de élite: Trump a Pensilvania y Johnson a Oxford.

Ambos también han seguido caminos poco usuales hacia el poder: Trump a través de su imperio inmobiliario y sus programas de televisión y Johnson como periodista y estrella invitada de otro popular show televisivo.

Para ambos, 2016 fue un año decisivo en sus carreras políticas: Trump ganó las elecciones y el Reino Unido votó a favor del Brexit, el que decidiría la llegada de Johnson al gobierno británico.

Los dos son feroces críticos de los medios de prensa, a los que acusan de mentir y publicar noticias falsas constantemente.

Además, ambos se han destacado por emitir expresiones elevadas de tono y, muchas veces, fuera de lugar; Johnson incluso fue despedido en una oportunidad por atribuir declaraciones falsas.

En sus respectivos países, uno y otro se han hecho conocidos por su carencia de corrección política, sus discursos controvertidos y sus excentricidades. A eso habría que agregarle sus cambiantes y variables criterios y opiniones, los cuales saben adecuar de acuerdo a los vientos que soplen.

Un editorial de The New York Times hacía hincapié sobre algunas características que compartía el británico con el americano:

Un hombre blanco y corpulento con cabello rubio (…), una base de admiradores, (…) una vida privada poco fiable y una relación débil con la verdad y los principios.

Anthony Zurcher, analista de Estados Unidos de la BBC, afirma que ambos prevalecieron en la carrera política gracias a la naturaleza sobredimensionada de sus personalidades.

Ambos muestran una creencia inquebrantable en la fuerza de su voluntad para superar los obstáculos, un hecho que otros han encontrado insuperable.