Protestas contra el cambio climático
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Sin duda que son muchas las causales por las que resulta "evidente" el llegar a un acuerdo en lo concerniente al cambio climático o "calentamiento global". Es más que obvio que hay que dejar de lado las pasiones de poder y asentar cabeza. Nunca la humanidad se exigió tanto a sí misma en cuanto a conducta y conciencia que como ahora. El planeta sufre, mientras los poderosos parecen no formar parte del consciente colectivo humano necesario para salvarlo.

Nadie ha hecho nada concreto hasta la fecha, por ello las presiones vienen como siempre principalmente del exterior a la cúpula de líderes que dicen "no" a la modificación de las emisiones de gases invernaderos, donde China, India y los Estados Unidos tienen mucho que decir, pues son quienes aportan en mayor medida al calentamiento global y a la propensión del llamado "efecto invernadero". Hay que recalcar que la temperatura del planeta al subir, provoca una serie de anomalías que afectan sensiblemente al clima y desenvolvimiento de todos los seres que cohabitan en la tierra, así se da lugar a la extinción de especies, subida de las mareas, deshielos y otras cosas más que hacen se acerque una problemática que, luego, difícilmente tendrá solución.

Mientras que, a lo menos, 130 ciudades del mundo gritaron en dirección a Copenhague la necesidad de completar un acuerdo ambicioso, vinculante y serio, respecto de las políticas de cambio climático, en la ciudad sede de la convención las personas se manifestaron durante sus primeras horas con absoluta calma, aunque con mucha innovación, pues es interesante un mensaje de un manifestante vestido de Papá Noel que decía que en el Ártico el deshielo está dándose dos veces más rápido de lo esperado... como queriendo demostrar la urgencia de un acuerdo inmediato y concluyente.

Como muestra del fervor popular por ejercer presión sobre los líderes mundiales, se puede comentar que unas 20.000 personas marcharon en Londres para protestar por el cambio climático, ya que lo único que valdría la pena celebrar era el que hubiese habido un diálogo efectivo en relación al uso de la energía y la reducción certera de gases invernaderos en países que aportan un porcentaje altísimo de éste al planeta. Greenpeace logro nuevamente convocar 1.500 personas para alzarse contra la tiranía de los intereses creados por el crudo y materias primas contaminantes en todos los sentidos, con una respuesta de la gente apabullante.

Obviamente que la conclusión de cara a la próxima cita en la convención por controlar el cambio climático es concluyente, pues con la presencia de 105 líderes mundiales que aportan el 82% de la humanidad y el 80% de las emisiones contaminantes, cualquier determinación que se tome en conjunto cambia de inmediato el presente y futuro del planeta de forma sustancial, por lo que sólo resta crear conciencia y exigir, al gobierno local de cada país, el hacer algo al respecto.

Al final de la cumbre en Copenhague, las cuentas son mediocres una vez más, pues habiendo dicho Dinamarca no se podría conseguir nada de un acuerdo inexistente, el llamado "acuerdo climático" fue uno bastante a medias, pues ni los Estados Unidos, ni China, quisieron hacerse cargo de la contaminación que producen, pues sólo se limitaron a decir que es un buen comienzo para mejorar la situación que se vive en el mundo, algo que simplemente es inaceptable teniendo todas las muestras del cambio que se está sufriendo.

Uno de los acuerdos que señalo el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, fue el de comprometerse limita el calentamiento global a 2 grados centígrados, lo que no es una solución a nada, pues apenas es un pase para extender la agonía de regiones que ya son golpeadas por los cambios planetarios.

Como notas al margen hay que decir que no hay acuerdo vinculante, que los plazos no existen, que la cantidad de emisiones de las potencias mundiales no son auditadas de forma obligatoria y que China no quiso vieran cuánto emite anualmente en las distintas producciones que posee... por consiguiente, la cumbre una vez más fue un fracaso y se encuentra justificación en la llegada del 2050 para mejorar la problemática de forma importante, algo que es ridículo por donde se le mire.

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