Racionamiento alimentario en Venezuela
Foto cortesía de indymedia

Un presidente debe velar por el bienestar de todos los habitantes de su país, sin embargo, hay ciertas excepciones que se basan en argumentos falaces para hacer lo que le place y buscar medidas para perpetuarse en el poder. De esta forma, la posible tarjeta de racionamiento alimentario que Hugo Chávez (presidente de Venezuela) pretende instaurar, huele a peligro y los ciudadanos ya se han puesto en campaña para decir ¡no! al racionamiento alimentario y al control de las personas.

La llamada “Cédula del buen vivir” fácilmente podría ser lo mismo que es en Cuba la tarjeta de racionamiento alimentario, pero ¿por qué Venezuela necesita esto? Las decisiones que toma el presidente o Congreso de un país, necesitan obedecer a una lógica en beneficio de todos, pero aquí ¿qué lógica se aplica, la del control? El presidente de la Asosiación Nacional de Consumidores de Venezuela, ha dicho en una entrevista que contando con la nueva tecnología disponible, fácilmente se podría decir “dónde, cuánto y cómo comprar a las personas”.

Si bien es cierto que el presidente Chávez ha sido tildado de dictador y abusador, tras la imposición de algunas decisiones arbitrarias contra ciertos medios de comunicación específicos, este tipo de iniciativas no se habían visto jamás, donde el condicionamiento de las compras podría estar a un paso de ser cierto y con ello también la factibilidad de controlar lo que hacen las personas.

En declaraciones recientes, el mandatario señaló que esta tarjeta serviría para ser utilizada en la red estatal de abastos y mercados. ¿Serán éstas las últimas en quedar abiertas en unos años más? La supuesta Cédula del Buen Vivir sirve para llevarla consigo y comprar “lo justo” – ¿Quién define lo justo? – y no para incentivar al consumismo, aunque de igual forma el sistema contempla el descuento progresivo de las compras.
Ciertamente es una declaración peligrosa definir lo que es “justo comprar”, no es una realidad, así como tampoco lo será el reclamo por descuentos injustos que se tengan que hacer, ya que todo el mundo sabe no hay fuerza o institución alguna que gane una discusión al presidente de Venezuela, al menos no en términos de justicia.

¿Qué hace pensar que se convertiría en un instrumento de racionamiento alimentario? Simplemente el hecho de ver cómo han escaseado varios alimentos en Venezuela y las palabras del ex director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza, quien señaló que la tarjeta puede ser usada como medio para controlar lo que compran las personas. No contento con señalar lo comentado, añadió que la idea es la peor forma de combatir la inflación, pues lo que realmente se necesita es incentivar el surtido de productos, y eso se hace con ayuda del sector privado, pues pretender
hoy que el propio Gobierno sea el “supremo distribuidor” es un modelo impracticable e
irracional
.

Por su parte, el actual Ministro de Estado de la Banca Pública y presidente del Banco de Venezuela, Humberto Ortega, rechazó las críticas y dijo que lo único que pretende la medida es mejorar las redes de distribución estatal por medio de un uso más ordenado. ¿Realmente es así?

Para colmo de la situación, Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y
Centroamericanos señaló que lo que le ocurre hoy a Venezuela, es muy parecido a lo que padeció hace mucho tiempo Cuba, momento en que Fidel Castro optó por introducir la famosa tarjeta de racionamiento ¿Coincidencia o derrotero a seguir?

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