Fidel Castro y Augusto Pinochet en Chile
Augusto Pinochet (izquierda) y Fidel Castro (derecha) en Chile - Flickr.com

Los métodos usados por las dictaduras de Castro y Pinochet en la erradicación de otros pensamientos, visiones políticas diferentes, etc., son de por sí un atentado flagrante a los derechos humanos ya que han enviado a sus opositores a la cárcel, al exilio, sometiéndolos a la tortura y, en muchos casos, llevando a cabo la ejecución de opositores políticos.

En la reciente historia latinoamericana, hasta hoy las dictaduras siguen estando presentes, dejando ver la vulnerabilidad de los gobiernos democráticos en sus sistemas de defensa y contención de insubordinaciones.

No es fácil la recuperación de la Democracia ni de la estabilidad económica desde la desintegrada realidad política sudamericana, donde siguen latentes deudas sociales adquiridas durante el militarismo y rencillas territoriales entre las naciones vecinas.

Esto evidencia, en primer lugar, que no se ha logrado una verdadera estabilidad política en la comarca. Han faltado acuerdos internacionales para garantizar la democracia en toda la región y se siguen manifestando esas faltas de organización en tanto seguimos siendo satélites, gobiernos permeables, manejables y fáciles de enemistar unos con otros.

Los totalitarismo de la “derecha” durante la década de los años setenta fueron costeados, planeados y desarrollados desde la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un intento de detener la expansión soviética a Latinoamérica y de manejar las economías de todo el continente. Así también muchas dictaduras de izquierda asolaron las “zonas de influencia” de la UR.SS.

Una dictadura es, sobre todas las cosas, la prohibición de una oposición organizada; es entonces contraria a la Democracia

Es difícil independizar la influencia de los bloques implicados en la Guerra Fría (comunista y capitalista) de las dictaduras de “izquierdas” o “derechas”. Aunque vale siempre reconocer la suma de los elementos “personalistas” de los dictadores y las circunstancias en que se hicieron con el poder.

La revolución cubana, el 1º de enero de 1959, no empezó como un régimen dictatorial sino como una respuesta al “verticalazo” de Fulgencio Batista que, el 10 de marzo del año 1952, temiendo perder las próximas elecciones y abusando del poder que le confería su jefatura de las fuerzas armadas, se adueñó ilegítimamente del gobierno cubano.

El golpe liderado por Pinochet, aunque planificado por Patricio Carvajal Prado, fue asestado contra un gobierno elegido democráticamente. Esto supone una diferencia en tanto que, en Cuba, el ejército revolucionario no vulneró la democracia en el arrebato del poder, sino que, en el peor de los casos, sacó un dictador capitalista para poner un dictador comunista.

Guardando entonces las diferencias hay un conjunto de similitudes entre Fidel Castro y Augusto Pinochet.

Las coincidencias entre estos despóticos regímenes se distinguen con claridad pese a que se trata de dictaduras implementadas por ideologías adversarias:

  • Ambas son formas de gobierno autoritarias: El régimen de Fidel Castro, una dictadura del proletariado, donde el Ejército Revolucionario siega toda forma de oposición intelectual. El régimen de Augusto Pinochet, una dictadura del capital que estabiliza la economía de “las clase altas” mediante medidas económicas de shock y que, en lo político, elimina cualquier rumor contrario mediante la tortura, la prisión y la muerte
  • Patriotismo exacerbado: Ambos líderes envisten de patriotismo su causa y consideran traición al que no siga sus decisiones. Los llamados traidores a la Patria o a la Revolución. “Si eres cubano tienes que ser de Fidel, si no, no eres cubano; el que no está con Pinochet no está con Chile, es un “antichilenismo” pensar de otra manera”. Han sido así los únicos dictadores convencidos intelectualmente de que “no hay otra forma de hacer las cosas”
  • A Pinochet se lo considera una marioneta del Imperio norteamericano y a Fidel un mercenario vendido al “oro ruso”: El Mundo Bipolar había enfrentado, en peligrosa carrera armamentista, a los dos colosos EE.UU. y la U.R.S.S. época conocida por la amenaza nuclear; eran los verdaderos polos y los demás repercusiones de su enfrentamiento tácito
  • Ambos dictadores se negaron a cooperar con las organizaciones de Derechos Humanos y no han respondido a los delitos lesa humanidad cometidos durante sus gobiernos
  • La persecución a la prensa libre por criticar los quehaceres del gobierno ha sido inflexible en ambas dictaduras. Pinochet, sin embargo, fue perdiendo influencia y el rigor de su control mediático le hizo llevó primero a su derrota en la consulta respecto a la continuidad, en el 1988, y finalmente la pérdida de las elecciones en el 1990, cuando asume Patricio Aylwin. Fidel, en cambio, lleva casi 50 años sin dar lugar a la crítica dentro de la isla
  • Durante sus gobiernos nunca operó un sistema de justicia independiente al ejecutivo: Los tribunales ordinarios chilenos, salvando excepciones, tuvieron un papel lamentable, obstaculizando las investigaciones al General Pinochet. En Cuba las sentencias y ejecuciones se sucedían si demora, en abril del 2003, tres personas fueron ejecutadas 8 días después de su detención
  • Ambos regímenes son militaristas y aprecian la filosofía castrense: Sus títulos honoríficos suelen venir acompañados de un “Comandante”, “General”, “Capitán", etc.
  • Por tratarse de regímenes obsoletos han admitido el machismo y el desprecio a otras formas de sexualidad. Así también muestran su repulsión por los movimientos jóvenes, hippies, trasgresores, etc. Raúl Castro ha modificado en este aspecto la homofobia debido al activismo de su hija en defensa de las minorías sexuales
  • Tanto Fidel como Pinochet organizaron un simulacro de Democracia, el primero en el año 1978 y en Chile en el 80, convocando a la consulta pública sin las mínimas garantías de transparencia ni imparcialidad en el conteo y control de votos
  • Se han valido, cualquiera de ellos, del espionaje, de infiltrados, de soplones en el ámbito de la Guerra Fría. Las agencias de espionaje como la CIA, Dirección de Inteligencia (DI, Cuba), KGB (UR.SS), DINA (Chile) estaban entrelazadas en una red de agentes dobles y listas secretas
  • Fueron blanco de ataques periodísticos desde los medios del exterior. Debido a la censura y detención de la oposición dentro de sus jurisdicciones los enemigos políticos y la resistencia fuera del país se expresaba en emisiones radiales y televisivas para hablar al mundo respecto a su descontento de la falta de libertad en su tierra de origen

Conclusión

Los parecidos entre las formas de gobiernos descritas anteriormente son, precisamente, lo que los convierte en dictadores.

Merece la pena, además, señalar algunas diferencias para tener en cuenta:

Cualquiera sabe que la diferencia más grande es que uno (Castro) aplica la socialización de los medios de producción y otro (Pinochet) la oferta de tal explotación a la banca privada, más aun, a la inversión extranjera. En este sentido los valores de Fidel Castro hablan de igualdad, mientras los pinochetistas de competencia.

Mientras que Fidel fue siempre fiel a la causa marxista, Pinochet era considerado apolítico, amorfo y al final, vendido. Habiendo sido hombre de confianza de Prat y del propio Salvador Allende, a los que traicionó. Esta condición lo envilece aun más ante la historia. Él, que fuera mano derecha de Prats, lo añade en la lista negra y, en el marco del llamado Plan Cóndor, su automóvil explota muriendo Carlos Prats y su esposa en Bs. As. el día 30 de septiembre del 1974.

Puede decirse que en Cuba se ha logrado una cierta estabilidad económica con un mejoramiento en la calidad de vida y un crecimiento moderado del PBI. Porque los objetivos de la dictadura cubana parecen ser el propio pueblo mientras que lo de Pinochet fue siempre un servilismo a los capitales que imponen las políticas económicas mundiales.

Siempre queda esa famosa cuestión ética en la que se cuestionan los medios por los que se pretende llegar a un fin. Toda dictadura utiliza una maquinaria maquiavélica, ya que sacrifica todo lo que sea necesario en pos de un fin que no toma en cuenta los derechos individuales a la vida y a la discrepancia.

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