Jefe
Aprender a ser Jefe

Todo lo que un trabajador anhela, generalmente, es ser ascendido y convertirse en jefe. Decir adiós a las tareas rutinarias a las que se estaba destinado y saludar a los nuevos desafíos, no es lo único que se vive cuando se obtiene un ascenso, ya que se obtienen nuevas responsabilidades, nuevos retos y un nivel de presión distinto que hay que saber manejar.

La forma de relacionarse con los que antiguamente eran “colegas”, ya no será la misma y mientras la transición toma efecto hay que vigilar la armonía y productividad en el grupo de trabajo. Asumir una jefatura es sinónimo de hacerse cargo de nuevas responsabilidades como por ejemplo manejar un grupo humano, en el que ya no se podrá compartir como antes, comentar sobre los compañeros de trabajo o acudir a los típicos almuerzos, pues es hora de velar porque todo se haga bien. Stephen Xavier, presidente de Comerstone Executive Development en Chapel Hill (Carolina del Norte), opina que todo cambia al asumir una jefatura, y la relación con los compañeros de trabajos (amigos) es una de las cosas que más cuesta.

La preparación lo es todo

Es muy probable que uno de los motivos por los que se consiguió el ascenso sea por la preparación que se ha tenido, los conocimientos que se adquirieron y también la realización de un buen trabajo, por lo mismo, las jefaturas van acompañadas de nuevos desafíos que obligan a volverse a preparar para saber cómo llevar el mando. Cursos de jefaturas y formación para directivos son prácticos, aunque también se puede tomar la iniciativa y participar de clases o leer libros que traten el tema.

Autoridad

La autoridad que se debe ejercer no debe ser otra cosa más que “justa”, opina Bonnie Hagemann, presidenta ejecutiva de Executive Development Associates en Oklahoma City. La tendencia de ser muy severo y poco indulgente, es típica en un jefe novato, pero hay que entender que estos parámetros no conducen a la eficiencia, aunque sí garantizan un nivel de estrés alto.

El papel que se va a desempeñar en la compañía o empresa tiene que quedar bien establecido desde el comienzo, abrir las puertas a las críticas y sugerencias es el primer paso a un ambiente distendido y eficiente en términos comunicacionales con los empleados y colegas. La reclamación de responsabilidades a los ex compañeros de trabajo, es inevitable muchas veces, pero de la autoridad y fortaleza que se demuestre en la emisión de un juicio justo, surgirá el respeto de los colegas y subalternos.

Ocuparse de los problemas que acarrea el cambio

Explicar a rasgos generales los cambios que serán introducidos con la obtención de un ascenso a las personas con las que se trabajará, forma parte de un buen planteamiento de la jefatura asumida. Muchas veces es bueno comenzar de forma personal con los empleados que se tendrá a cargo, de modo que entiendan bien los nuevos puntos de vista y puedan hacer las consultas de forma más personalizada.

Proporcionar a los empleados un parte en el proceso de toma de decisiones, también es parte de un cambio positivo en la jefatura, pues se trabajará con un grupo humano inteligente y vivo, no con máquinas que acatan órdenes simplemente. Los favoritismos no son aceptables, siempre hay que demostrar imparcialidad mientras se asuma la labor de supervisión, de otra forma sólo se pierde credibilidad.