La crisis nuclear de Japón no paralizará los proyectos latinos

Es poco probable que los proyectos de desarrollo de energía nuclear en América Latina se vean paralizados por la crisis que atraviesa Japón en esa industria, tras el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, lo que sí es posible, es que aumente la oposición a este tipo de iniciativas.

Países como Brasil y Argentina, han invertido millones de dólares en la tarea de recuperar las centrales nucleares que fueron abandonadas en los años 80, cuando el interés en el desarrollo de alternativas energéticas perdió vigencia.

En la actualidad, incluso se venía considerando abrir nuevas plantas. Chile, por su parte, comienza a considerar el uso de la energía nuclear como vía de diversificación de su matriz energética, para disminuir la dependencia y los altos costo del consumo de combustibles fósiles, y de energía hidroeléctrica en zonas comúnmente afectadas por las sequías.

El caso de Chile

Todo lo que se ha avanzado en este campo, no solo en términos económicos, sino en investigación y en diversas gestiones durante años, puede verse seriamente cuestionado debido a la peligrosa situación de emergencia declarada en Japón. Chile quizás sea el más afectado en sus intentos, pues actualmente se han intensificado las preocupaciones tras el masivo terremoto que sacudió parte de ese país hace poco más de un año.

Con su peculiar geografía larga y angosta, Chile está ubicado justo donde coinciden las placas oceánicas de Nazca, Antártica, y la placa Continental Sudamericana, y por si fuera poco, ostenta el record del terremoto más poderoso que se haya registrado en la región, un sismo de magnitud 9,5 grados, ocurrido en 1960.

No se descarta el uso de energía nuclear, pero hay que analizarlo mejor

A pesar de los riesgos geológicos, el país estima seguir adelante con los proyectos, de hecho, ya se han identificado algunas posibles ubicaciones para construir las instalaciones necesarias. En ese sentido, Jaime Salas, director ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, dijo que el proyecto no ha sido descartado como consecuencia de lo ocurrido en Japón, sin embargo es necesario algo de tiempo para observar de qué manera van a actuar las autoridades japonesas al respecto. Por su parte el ministro de Energía, Laurence Golbone, considera que la lamentable tragedia de Japón, proporcionaría importantes lecciones para Chile.

Los expertos consideran que sería necesario aumentar considerablemente las medidas de seguridad tras el evento japonés, y esto a su vez aumentaría los costos de la construcción más allá de lo que es posible financiar. Tanto, que podría ser inviable, según Julio Vergara, docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y ex miembro de la Comisión Chilena de Energía Nuclear.

Brasil con ventajas geológicas

El caso de Brasil es diferente, allí no existe actividad sísmica, cuando se han registrado temblores, han sido a gran profundidad, en la zona más remota del país, cerca de la frontera con Perú. No obstante, algunas autoridades advierten desde ya, que las centrales nucleares tendrán que ser nuevamente analizadas a nivel mundial.

Un ejemplo es la postura de José Sarney, quien preside la Cámara Alta del Congreso: “Creo que el terremoto de Japón, cambia la forma en la que examinamos las plantas nucleares para suministro eléctrico… sin anteriormente hubo algunas restricciones, ahora tendremos que detenernos un rato a pensar”, recalcó el político en recientes declaraciones, añadiendo que no cree que el proyecto se paralice, pero evidentemente habrá que tomar más medidas de seguridad y hacer nuevas revisiones. “Sin duda el gobierno debe analizar las plantas nacionales a la luz de lo ocurrido en Japón”, concluyó el senador en sus declaraciones a la prensa del Senado brasileño.

El gigante del Sur posee dos centrales nucleares en Angra dos Reis, en el estado de Río de Janeiro, que abastecen el 3% de la energía eléctrica que se consume en el país, y a un costo de cien millones de dólares, se construye una tercera planta. El gobierno tiene previsto aumentar esta capacidad para el 2030, y actualmente busca espacios apropiados para construir al menos cuatro nuevas centrales.

Los argentinos no se detienen

Argentina, entre tanto, adelanta dos importantes proyectos de inversión que tienen pocas posibilidades de verse afectados, además, existe un ambicioso programa a futuro. Durante el 2006, este país sufrió una crisis de desabastecimiento de gas natural empleado en la calefacción de los hogares y en las plantas de generación de energía eléctrica que funcionan con combustibles fósiles. A partir de entonces, el país reanudó su programa de energía nuclear.

Actualmente los argentinos poseen dos centrales nucleares. Una ubicada en el río Paraná, en la provincia de Buenos Aires, la central Atucha I, inaugurada en 1974, con capacidad de generación de 360 MW. La otra es la central Embalse, construida una década después, con una capacidad de generación de 650 MW. Está previsto que la central Atucha II entre en operaciones este año, y una cuarta fase comenzaría a operar para el 2016-2017. (Paulo Winterstein de Sao Paulo, Anthony Esposito de Santiago y Taos Turner de Buenos Aires, contribuyeron a este artículo, publicado por WSJ para las Américas).

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