Estatua de la Libertad
La Estatua de la Libertad, Nueva York, Estados Unidos
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Numerosos frentes abiertos tiene la primera potencia mundial. Su hegemonía, otrora indiscutible, parece derrumbarse por efecto dominó sin que ninguno de los agentes interventores pueda frenar la velocidad de deterioro que se va adquiriendo a medida que transcurren los interminables meses que conforman los ya, dos años en crisis.

Mientras los colectivos de inmigrantes latinos se enfrentan a los poderes públicos por su exclusión en la reforma sanitaria y, mientras el dólar continúa depreciándose a niveles considerados como “alerta”, la mayor parte de los análisis que se puedan realizar sobre las proyecciones de la economía estado unidense para 2010 en el escenario actual, arrojan datos de mayor deterioro antes de comenzar a repuntar.

Los tipos oficiales

La Reserva Federal deberá analizar cómo conjuga y equilibra los repuntes incipientes y la inflación, con las recomendaciones globales de mantener los tipos oficiales sin variación hasta el principio del segundo semestre de 2010.

Un informe elaborado por el Bank of America en el que se encuestó a 220 expertos economistas mundiales cuyos resultados fueron mayoritariamente concordantes en sus proyecciones relativas a los tipos oficiales y la política monetaria que debe seguir la Reserva Federal.

Complicada conjugación

Adicionalmente, el 50% de los expertos encuestados tiene previsiones de aumentos en la inflación durante el próximo año.

Para lo cual se considera indispensable la adquisición de activos que minimice el impacto de los repuntes de la inflación, que está siendo responsable de los valores máximos históricos alcanzados por las materias primas y la renta variable de los mercados emergentes.

Las materias primas, haciendo historia

El oro, el petróleo y la renta variable de los mercados emergentes alcanzan niveles nunca antes registrados, a medida que los activos protectores de los repuntes de la inflación como son las utilities y la renta fija, pierden poder y dejan de despertar el interés de los inversores.

La inflación y la deflación

En un momento como el actual, la inflación es en términos de riesgo, mucho más factible que la deflación. Si bien muchos sectores que conforman la economía en Estados Unidos se enfrentan a escenarios más propios de ciclos deflacionistas que inflacionistas.

Es suficiente con recordar que la deflación se produce cuando los precios de los bienes y servicios comienzan a caer ante la falta de demanda y si bien para los empresarios es mucho más temida que la inflación, porque atenta contra la continuidad de la actividad empresarial, en los mercados hoy el riesgo de inflación es mucho más elevado que su homónimo, la deflación y es, por este motivo, que los inversores están derivando sus inversiones principalmente a lo que se conoce tradicionalmente como “valores refugio”, materias primas principalmente y, aquellas inversiones que sin duda marcan la senda ascendente por la que transcurrir en pos de los beneficios; los mercados emergentes.

En un escenario de deflación, los comercios deben vender sus productos al precio que cubra el costo fijo de la producción por lo que se produce una caída generalizada de los precios.

Con los precios cayendo, los consumidores en lugar de reavivar la demanda, permanecen expectantes e incrementando su capacidad de ahorro, esperando a que los precios desciendan más.

Esta es la situación que se vive en el mercado inmobiliario donde la caída de los precios de la vivienda, si bien absolutamente necesaria, ha producido un efecto contrario a la reactivación de la demanda, manteniendo al mercado colapsado y al sistema financiero acumulando stock sin vender.

La inflación por el contrario reactiva el consumo por el efecto inverso, la sociedad se lanza a comprar antes que suban los precios.

En un escenario de deflación el dinero no circula y las economias se derrumban. Alentando las inversiones para eliminar el riesgo de deflación.

Si bien es cierto que los mensajes son de prudencia y previsión, los expertos y gestores, lanzan mensajes optimistas en los que alientan a la reactivación de las inversiones, si bien hace algunos meses priorizaban la disminución de la deuda a la inversión.

Ahora las recomendaciones se revierten basándose en las tendencias de los mercados donde las materias primas, la renta variable emergente y la debilidad del dólar favoreciendo las exportaciones, son una clara señal inversora, señal que no se vivía en Estados Unidos desde 2003.

Mirando al futuro

Ciertamente en la economía de Estados Unidos existen aún muchos problemas que acometer antes de hablar de recuperación económica, pero la evolución de los mercados es, hablando en términos bursátiles, una inequívoca señal de compra de acciones, como forma de transferencia de riesgo entre la renta variable y el sistema crediticio.

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