Cuentas separadas versus cuentas mancomunadas

Hace una década, las parejas combinaban sus finanzas tan pronto formaban un nuevo hogar. Hoy, las finanzas de las personas casadas no es un tema tan sencillo. Una encuesta conducida por The Raddon Financial Group en el 2005 encontró que el 48 por ciento de las parejas casadas tienen una o dos cuentas corrientes entre ellos, representando un incremento del 11 por ciento en comparación a hace 4 años.

Debido a que las parejas de hoy en día tienden a casarse más tarde en la vida e ingresan a la unión conyugal con más recursos, más dinero, más riesgos, y más dramas; estas se vuelven más reacias a colocar todos sus recursos en cuentas corrientes y de ahorros mancomunadas. Las parejas tienden a buscar cuentas separadas como una forma de mantener su independencia emocional y financiera.

Varios consejeros matrimoniales y planificadores financieros ven el aprender a manejar el dinero en forma conjunta como un paso crucial para convertirse en una pareja funcional, por lo que incluso las parejas que se mantienen firmes sobre el control de su propio dinero pueden beneficiarse de ciertos tipos de cuentas compartidas.

Existen también algunas situaciones que justifican mantener algo de dinero por separado, y para las personas en estas circunstancias especiales, las cuentas individuales son una necesidad.

Cuentas mancomunadas

La mayoría de asesores financieros aconsejan que si bien esta bien usar cuentas separadas para gastos diarios, es mucho más beneficioso mantener algunos recursos comunes. “Una cuenta conjunta para gastos diarios familiares es útil y aún aconsejable”, indicó Melinda Donovan, vicepresidenta senior y directora de confianza de Cambridge Trust Company, localizada en Cambridge, Massachusetts. Donovan recomienda que una vez que la pareja allá contabilizado el monto total de dinero necesario para pagar los gastos familiares por mes, cada uno debe contribuir con un porcentaje igual de sus ingresos a una cuenta propia que es usada para pagar la hipoteca, pagos del auto, impuestos a la propiedad, servicios públicos (utilidades), alimentos, y otros gastos compartidos.

Viniendo dichos pagos de una cuenta mancomunada hace más fácil el rastrear los gastos y también estimula a las parejas a tener chequeos regulares sobre sus finanzas. Si por ejemplo una pareja esta guardando dinero para unas vacaciones, un auto nuevo, la renovación de la casa, o cualquier proyecto grande, el mantener una cuenta conjunta adicional expresamente para ese propósito, con cada una de las partes contribuyendo en un porcentaje igual, es otra buena idea. “Una cuenta mancomunada de ahorros para un proyecto de inversión o un sueño mutuo, puede inspirar y crear un sentido de trabajo en equipo”, dijo Donovan.

Es claro que las cuentas mancomunadas requieren que las parejas revelen sus hábitos financieros y sigan las directrices de gasto establecidas, cosa que algunas personas podrían encontrar difíciles de llevar a cabo. Si una de las partes es relegada a ser el “gerente de finanzas” en la relación, esto podría causar conflictos si la otra parte se siente excluida. También está el problema de la disminución de la privacidad, lo que podría causar irritación si una de las partes se siente interrogada acerca de cada compra que haga.

En el siguiente artículo exploraremos lo relacionado a cuentas separadas y cuando mantener las cuentas separadas.

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