Crisis Grecia
Crisis Grecia
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Parece que la Unión Europea en su conjunto y España específicamente, han encontrado en la situación que atraviesa el gobierno heleno, la mejor forma de justificar una crisis que azota al euro sin que hasta el momento, haya sido capaz de iniciar una senda ascendente en materia de recuperación, no sólo económica sino también, social y política.

La realidad de la economía griega es muy distinta a la transmisión que se hace en los medios de comunicación. Hasta 2009, Grecia era una de las economías más ricas del planeta en términos de Producto Interior Bruto. Creció por encima del resto de los países de la Unión Europea. La realidad es que el déficit actual que sitúa a Grecia en los puestos de cola y amenaza con ser la primera salida técnica de Europa, sea muy distinto al que contemplan países como Japón.

Grecia cumple con las constantes observadas en todos los países integrantes de la OCDE; el problema radica en los ingresos que obtiene el gobierno.

Mientras la economía crecía a un ritmo trepidante muy por encima de otras economías, el gobierno heleno consiguió a través de los impuestos mantener su nivel de ingresos, por lo que no era muy relevante el porcentaje del PIB que representara el endeudamiento estatal. Sin embargo, la caída de la actividad económica, exportaciones, producción, consumo y desempleo -principalmente- ha llevado al gobierno griego a ver disminuir sus ingresos, lo que obviamente ha derivado en un crecimiento desorbitado del déficit público.

Fraude fiscal y población reducida

Grecia tiene en su haber, uno de los ratios más elevados de fraude fiscal. Herencia de un gobierno previo que prefirió endeudarse con deuda externa que gravar fiscalmente a las rentas más altas del país.

La deuda de Grecia está prácticamente en su totalidad en manos del sistema financiero europeo, específicamente en manos alemanas quienes ahora imponen sus condiciones para otorgar mayores ayudas

Adicionalmente, en la deuda griega vuelven a reunirse todos los condicionantes que derivan en una situación que, trabajada en base a la especulación, incide muy negativamente en la deuda real, ya que los bonos adquiridos en Europa por el gobierno anterior son swaps financieros. Es decir, instrumentos financieros en los que el precio real no existe, sino que está basado en la especulación de los mismos.

La sociedad, siempre damnificada

Y mientras las agencias de calificación de deuda –Moody´s, Standard and Poor´s - rebajan la calificación de Grecia provocando el hundimiento de los mercados europeos, la mayor y más devastadora crisis la vive la sociedad griega que cuenta con un régimen fiscal desorbitado, una forma de vida austera, menos servicios públicos y la prácticamente nula, protección social y laboral.

Esta situación no viene determinada por la forma en la que se estructura el orden social, político y económico del país, sino por el endeudamiento, ya que mientras esto sucede los bancos siguen obteniendo beneficios basados en la especulación a través de los mercados.

El gasto público desciende y ralentiza una reactivación que aún no se observa

La reducción del gasto público unido a la reducción de los salarios, están imposibilitando la reactivación económica. La demanda interna no se reactiva y las importaciones son inexistentes, lo que sin duda, termina por afectar la recuperación económica prácticamente lograda en países como Alemania que ven reducir sus exportaciones en un momento delicado de reactivación.

Adicionalmente, las ayudas aprobadas por el presidente de la Unión Europea, están basadas en el estímulo a la demanda a través de una mayor presión fiscal, una situación paradójica en la que la vuelta al Neoliberalismo… erradicado como opción válida tras el estallido de la crisis, parece ser la única alternativa viable.

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